Parejas Cristianas

 

La Crucifixión de Jesucristo


Mateo 26 & 27 / Marcos 14 & 15 / Lucas 22 & 23 / Juan 11 - 19

Mateo 26

1

Aconteció que, cuando Jesús Terminó todas estas palabras, dijo a sus Discípulos:

2

"Sabéis que después de dos Días se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre va a ser entregado para ser crucificado."

3

Entonces los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del sumo sacerdote, que se llamaba Caifás,

4

y consultaron entre Sí para prender a Jesús por engaño y matarle.

5

Pero Decían: "No lo hagamos en la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo."

6

Estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso,

7

vino a él una mujer trayendo un frasco de alabastro con perfume de gran precio, y lo Derramó sobre la cabeza de Jesús mientras estaba sentado a la mesa.

8

Al verlo, sus Discípulos se indignaron y dijeron: --¿Para qué este desperdicio?

9

Porque esto Podría haberse vendido a un gran precio y haberse dado a los pobres.

10

Como Jesús se dio cuenta, les dijo: --¿Por qué Molestáis a la mujer? Pues ha hecho una buena obra conmigo.

11

Porque siempre tenéis a los pobres con vosotros, pero a Mí no siempre me tenéis.

12

Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, ella lo hizo para prepararme para la sepultura.

13

De cierto os digo que dondequiera que este evangelio sea predicado en todo el mundo, también Será contado lo que esta mujer ha hecho, para memoria de ella.

14

Entonces, uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes

15

y les dijo: --¿Qué me queréis dar? Y yo os lo entregaré. Ellos le asignaron treinta piezas de plata;

16

y desde entonces él buscaba la oportunidad para entregarle.

17

El primer Día de la fiesta de los panes sin levadura, los Discípulos se acercaron a Jesús diciendo: --¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer la Pascua?

18

El dijo: --Id a la ciudad, a cierto hombre, y decidle: "El Maestro dice: 'Mi tiempo Está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis Discípulos.'"

19

Los Discípulos hicieron como Jesús les Mandó y prepararon la Pascua.

20

Al atardecer, él estaba sentado a la mesa con los doce,

21

y mientras Comían, dijo: --De cierto os digo que uno de vosotros me va a entregar.

22

Entristecidos en gran manera, comenzaron a preguntarle, uno por uno: --¿Acaso seré yo, Señor?

23

Entonces respondiendo él dijo: --El que mete la mano conmigo en el plato, éste me Entregará.

24

A la verdad, el Hijo del Hombre va, tal como Está escrito de él. Pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado el Hijo del Hombre! Bueno le fuera a aquel hombre no haber nacido.

25

Y respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: --¿Acaso seré yo, Maestro? Le dijo: --Tú lo has dicho.

26

Mientras ellos Comían, Jesús Tomó pan y lo bendijo; lo Partió y lo dio a sus Discípulos, y dijo: --Tomad; comed. Esto es mi cuerpo.

27

Tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio diciendo: --Bebed de ella todos;

28

porque esto es mi sangre del pacto, la cual es derramada para el Perdón de pecados para muchos.

29

Pero os digo que desde ahora no beberé Más de este fruto de la vid, hasta aquel Día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

30

Y después de cantar un himno, salieron al monte de los Olivos.

31

Entonces Jesús les dijo: --Todos vosotros os escandalizaréis de Mí esta noche, porque Está escrito: Heriré al Pastor, y las ovejas del rebaño Serán dispersadas.

32

Pero después de haber resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.

33

Respondiéndole Pedro dijo: --Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.

34

Jesús le dijo: --De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, Tú me Negarás tres veces.

35

Pedro le dijo: --Aunque me sea necesario morir contigo, Jamás te negaré. Y todos los Discípulos dijeron lo mismo.

36

Entonces Llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a los Discípulos: --Sentaos Aquí, hasta que yo vaya Allá y ore.

37

Tomó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y Comenzó a entristecerse y a angustiarse.

38

Entonces les dijo: --Mi alma Está muy triste, hasta la muerte. Quedaos Aquí y velad conmigo.

39

Pasando un poco Más adelante, se Postró sobre su rostro, orando y diciendo: --Padre Mío, de ser posible, pase de Mí esta copa. Pero, no sea como yo quiero, sino como Tú.

40

Volvió a sus Discípulos y los Halló durmiendo, y dijo a Pedro: --¿Así que no habéis podido velar ni una sola hora conmigo?

41

Velad y orad, para que no entréis en Tentación. El Espíritu, a la verdad, Está dispuesto; pero la carne es débil.

42

Por segunda vez se Apartó y Oró diciendo: --Padre Mío, si no puede pasar de Mí esta copa sin que yo la beba, Hágase tu voluntad.

43

Cuando Volvió otra vez, los Halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño.

44

Dejándolos, se Apartó de nuevo y Oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.

45

Entonces Volvió a sus Discípulos y les dijo: --¿Todavía Estáis durmiendo y descansando? He Aquí la hora Está cerca, y el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de pecadores.

46

¡Levantaos, vamos! He Aquí Está cerca el que me entrega.

47

Mientras él Aún hablaba, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.

48

El que le entregaba les Había dado señal diciendo: "Al que yo bese, ése es. Prendedle."

49

De inmediato se Acercó a Jesús y dijo: --¡Te saludo, Rabí! Y le Besó.

50

Pero Jesús le dijo: --Amigo, haz lo que viniste a hacer. Entonces ellos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron.

51

Y he Aquí uno de los que estaban con Jesús Extendió su mano, Sacó su espada, y golpeando a un siervo del sumo sacerdote le Cortó la oreja.

52

Entonces Jesús le dijo: --Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman espada, a espada Perecerán.

53

¿O piensas que no puedo invocar a mi Padre y que él no me Daría ahora mismo Más de doce legiones de ángeles?

54

Entonces, ¿Cómo se Cumplirían las Escrituras de que es necesario que suceda de esta manera?

55

En ese momento Jesús dijo a la multitud: --¿Como contra un asaltante habéis salido con espadas y palos para prenderme? Cada Día me sentaba enseñando en el templo, y no me prendisteis.

56

Pero todo esto ha ocurrido para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los Discípulos le abandonaron y huyeron.

57

Los que Habían prendido a Jesús le llevaron ante Caifás, el sumo sacerdote, donde los escribas y los ancianos se Habían reunido.

58

Y Pedro le Seguía de lejos hasta el patio de la casa del sumo sacerdote. Habiéndose metido adentro, estaba sentado con los guardias para ver Cómo terminaba aquello.

59

Los principales sacerdotes, los ancianos y todo el Sanedrín buscaban falso testimonio contra Jesús, para que le entregaran a muerte.

60

Pero no lo hallaron, a pesar de que se presentaron muchos testigos falsos. Por fin se presentaron dos,

61

y dijeron: --Este dijo: "Puedo derribar el templo de Dios y edificarlo en tres Días."

62

Se Levantó el sumo sacerdote y le dijo: --¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?

63

Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo: --¡Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios!

64

Jesús le dijo: --Tú lo has dicho. Además os digo: De Aquí en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder, y viniendo en las nubes del cielo.

65

Entonces el sumo sacerdote Rasgó su vestidura diciendo: --¡Ha blasfemado! ¿Qué Más necesidad tenemos de testigos? He Aquí, ahora mismo, vosotros habéis Oído la blasfemia.

66

¿Qué os parece? Y ellos respondiendo dijeron: --¡Es reo de muerte!

67

Entonces le escupieron en la cara y le dieron de puñetazos, y otros le dieron bofetadas,

68

diciendo: --¡Profetízanos, Cristo! ¿Quién es el que te Golpeó?

69

Pedro estaba sentado afuera en el patio, y se le Acercó una criada diciendo: --¡Tú también estabas con Jesús el galileo!

70

Pero él Negó delante de todos diciendo: --No sé lo que dices.

71

Pero cuando él Salió a la puerta, otra criada le vio y dijo a los que estaban Allí: --Este estaba con Jesús de Nazaret.

72

Y otra vez Negó con juramento: --Yo no conozco al hombre.

73

Y poco después se acercaron los que estaban por Allí y dijeron a Pedro: --Verdaderamente, Tú también eres de ellos, porque aun tu modo de hablar te descubre.

74

Entonces Comenzó a maldecir y a jurar: --¡No conozco al hombre! En seguida Cantó el gallo,

75

y Pedro se Acordó de las palabras de Jesús que Había dicho: "Antes que cante el gallo, Tú me Negarás tres veces." Y saliendo fuera, Lloró amargamente.

Mateo 27

1

Al amanecer, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo tomaron consejo contra Jesús para entregarle a muerte.

2

Y después de atarlo, le llevaron y le entregaron al procurador Pilato.

3

Entonces Judas, el que le Había entregado, al ver que era condenado, Sintió remordimiento y Devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,

4

diciendo: --Yo he pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: --¿Qué nos importa a nosotros? ¡Es asunto tuyo!

5

Entonces él, arrojando las piezas de plata dentro del santuario, se Apartó, se fue y se Ahorcó.

6

Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: --No es Lícito ponerlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre.

7

Y habiendo tomado acuerdo, compraron con ellas el campo del Alfarero, para sepultura de los extranjeros.

8

Por eso aquel campo se llama Campo de Sangre, hasta el Día de hoy.

9

Entonces se Cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, Según el precio fijado por los hijos de Israel;

10

y las dieron para el campo del Alfarero, como me Ordenó el Señor.

11

Jesús estuvo de pie en presencia del procurador, y el procurador le Preguntó diciendo: --¿Eres Tú el rey de los Judíos? Jesús le dijo: --Tú lo dices.

12

Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, no Respondió nada.

13

Entonces Pilato le dijo: --¿No oyes Cuántas cosas testifican contra ti?

14

El no le Respondió ni una palabra, de manera que el procurador se maravillaba mucho.

15

En la fiesta, el procurador acostumbraba soltar al pueblo un preso, el que quisieran.

16

Tenían en aquel entonces un preso famoso que se llamaba Barrabás.

17

Estando ellos reunidos, Pilato les dijo: --¿A Cuál queréis que os suelte? ¿A Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?

18

Porque Sabía que por envidia le Habían entregado.

19

Mientras él estaba sentado en el tribunal, su esposa le Mandó a decir: "No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido muchas cosas en sueños por causa de él."

20

Entonces los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás y que dieran muerte a Jesús.

21

Y respondiendo el procurador les dijo: --¿A Cuál de los dos queréis que os suelte? Ellos dijeron: --¡A Barrabás!

22

Pilato les dijo: --¿Qué, pues, haré con Jesús, llamado el Cristo? Todos dijeron: --¡Sea crucificado!

23

Y el procurador les dijo: --Pues, ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun Más fuerte diciendo: --¡Sea crucificado!

24

Y cuando Pilato se dio cuenta de que no se lograba nada, sino que Sólo se Hacía Más alboroto, Tomó agua y se Lavó las manos delante de la multitud, diciendo: --¡Yo soy inocente de la sangre de éste! ¡Será asunto vuestro!

25

Respondió todo el pueblo y dijo: --¡Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos!

26

Entonces les Soltó a Barrabás; y después de haber azotado a Jesús, le Entregó para que fuese crucificado.

27

Entonces los soldados del procurador llevaron a Jesús al Pretorio y reunieron a toda la Compañía alrededor de él.

28

Después de desnudarle, le echaron encima un manto de escarlata.

29

Habiendo entretejido una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha pusieron una caña. Se arrodillaron delante de él y se burlaron de él, diciendo: --¡Viva, rey de los Judíos!

30

Y escupiendo en él, tomaron la caña y le golpeaban la cabeza.

31

Y cuando se Habían burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus propios vestidos y le llevaron para crucificarle.

32

Mientras Salían, hallaron a un hombre de Cirene llamado Simón. A éste le obligaron a cargar la cruz de Jesús.

33

Cuando llegaron al lugar que se llama Gólgota, que significa lugar de la Calavera,

34

le dieron a beber vino mezclado con ajenjo; pero cuando lo Probó, no lo quiso beber.

35

Después de crucificarle, repartieron sus vestidos, echando suertes.

36

Y sentados, le guardaban Allí.

37

Pusieron sobre su cabeza su Acusación escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDIOS.

38

Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.

39

Los que pasaban le insultaban, meneando sus cabezas

40

y diciendo: --Tú que derribas el templo y en tres Días lo edificas, ¡Sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y desciende de la cruz!

41

De igual manera, aun los principales sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él, y Decían:

42

--A otros Salvó; a Sí mismo no se puede salvar. ¿Es rey de Israel? ¡Que descienda ahora de la cruz, y creeremos en él!

43

Ha confiado en Dios. Que lo libre ahora si le quiere, porque dijo: "Soy Hijo de Dios."

44

También los ladrones que estaban crucificados con él le injuriaban de la misma manera.

45

Desde la sexta hora Descendió oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena.

46

Como a la hora novena Jesús Exclamó a gran voz diciendo: --¡Elí, Elí! ¿Lama sabactani? --que significa: Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?--

47

Cuando algunos de los que estaban Allí le oyeron, Decían: --Este hombre llama a Elías.

48

Y de inmediato uno de ellos Corrió, Tomó una esponja, la Llenó de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba de beber.

49

Pero otros Decían: --Deja, veamos si viene Elías a salvarlo.

50

Pero Jesús Clamó otra vez a gran voz y Entregó el Espíritu.

51

Y he Aquí, el velo del templo se Rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra Tembló, y las rocas se partieron.

52

Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de hombres santos que Habían muerto se levantaron;

53

y salidos de los sepulcros después de la Resurrección de él, fueron a la santa ciudad y aparecieron a muchos.

54

Y cuando el Centurión y los que con él guardaban a Jesús vieron el terremoto y las cosas que Habían sucedido, temieron en gran manera y dijeron: --¡Verdaderamente éste era Hijo de Dios!

55

Estaban Allí muchas mujeres mirando desde lejos. Ellas Habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole.

56

Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

57

Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea llamado José, quien también Había sido Discípulo de Jesús.

58

Este se Presentó a Pilato y Pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato Mandó que se le diese.

59

José Tomó el cuerpo, lo Envolvió en una Sábana limpia

60

y lo puso en su sepulcro nuevo, que Había labrado en la peña. Luego hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue.

61

Estaban Allí María Magdalena y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

62

Al Día siguiente, esto es, después de la Preparación, los principales sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato,

63

diciendo: --Señor, nos acordamos que mientras Aún Vivía, aquel engañador dijo: "Después de tres Días resucitaré."

64

Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer Día, no sea que sus Discípulos vengan y roben el Cadáver, y digan al pueblo: "Ha resucitado de los muertos." Y el último fraude Será peor que el primero.

65

Pilato les dijo: --Tenéis tropas de guardia. Id y aseguradlo como sabéis hacerlo.

66

Ellos fueron, y habiendo sellado la piedra, aseguraron el sepulcro con la guardia.


Marcos 14 & 15

Marcos 14

1

Dos Días después era la Pascua y la fiesta de los panes sin levadura. Y los principales sacerdotes y los escribas estaban buscando Cómo prenderle por engaño y matarle,

2

pues Decían: "No en la fiesta, de modo que no se haga alboroto en el pueblo."

3

Estando él en Betania sentado a la mesa en casa de Simón el leproso, vino una mujer que Tenía un frasco de alabastro con perfume de nardo puro de gran precio. Y quebrando el frasco de alabastro, lo Derramó sobre la cabeza de Jesús.

4

Pero Había Allí algunos que se indignaron entre Sí y dijeron: --¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?

5

Porque Podría haberse vendido este perfume por Más de trescientos denarios y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella,

6

pero Jesús dijo: --Dejadla. ¿Por qué la Molestáis? Ella ha hecho una buena obra conmigo.

7

Porque siempre tenéis a los pobres con vosotros, y cuando queréis les podéis hacer bien; pero a Mí no siempre me tenéis.

8

Ella ha hecho lo que Podía, porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura.

9

De cierto os digo que dondequiera que sea predicado este evangelio en todo el mundo, también lo que ésta ha hecho Será contado para memoria de ella.

10

Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para Entregárselo.

11

Ellos, al Oírlo, se alegraron y prometieron darle dinero. Y él buscaba Cómo entregarle en un momento oportuno.

12

El primer Día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la Pascua, sus Discípulos le dijeron: --¿Dónde quieres que vayamos y hagamos los preparativos para que comas la Pascua?

13

El Envió a dos de sus Discípulos y les dijo: --Id a la ciudad, y os Saldrá al encuentro un hombre llevando un Cántaro de agua. Seguidle;

14

y donde entre, decid al dueño de casa: "El Maestro dice: '¿Dónde Está mi Habitación donde he de comer la Pascua con mis Discípulos?'"

15

Y él os Mostrará un gran aposento alto ya dispuesto y preparado. Preparad Allí para nosotros.

16

Salieron sus Discípulos, entraron en la ciudad, hallaron como les Había dicho y prepararon la Pascua.

17

Al atardecer fue con los doce;

18

y cuando estaban sentados a la mesa comiendo, Jesús dijo: --De cierto os digo que uno de vosotros, el que come conmigo, me va a entregar.

19

Entonces comenzaron a entristecerse y a decirle uno tras otro: --¿Acaso seré yo?

20

El les dijo: --Es uno de los doce, el que moja el pan conmigo en el plato.

21

A la verdad, el Hijo del Hombre va, tal como Está escrito de él. Pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado el Hijo del Hombre! Bueno le fuera a aquel hombre no haber nacido.

22

Mientras ellos Comían, Jesús Tomó pan y lo bendijo; lo Partió, les dio y dijo: --Tomad; esto es mi cuerpo.

23

Tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron todos de ella.

24

Y él les dijo: --Esto es mi sangre del pacto, la cual es derramada a favor de muchos.

25

De cierto os digo que no beberé Más del fruto de la vid, hasta aquel Día cuando lo beba nuevo en el reino de Dios.

26

Y después de cantar un himno, salieron al monte de los Olivos.

27

Entonces Jesús les dijo: --Todos os escandalizaréis de Mí; porque escrito Está: Heriré al pastor, y Serán dispersadas las ovejas.

28

Pero después de haber resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.

29

Entonces Pedro le dijo: --Aunque todos sean escandalizados, yo no.

30

Jesús le dijo: --De cierto te digo que hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, Tú me Negarás tres veces.

31

Pero él Decía con mayor insistencia: --Aunque me sea necesario morir contigo, Jamás te negaré. También todos Decían lo mismo.

32

Llegaron al lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus Discípulos: --Sentaos Aquí, mientras yo oro.

33

Tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y Comenzó a entristecerse y a angustiarse.

34

Y les dijo: --Mi alma Está muy triste, hasta la muerte. Quedaos Aquí y velad.

35

Pasando un poco adelante, se postraba en tierra y oraba que de ser posible, pasase de él aquella hora.

36

Decía: --¡Abba, Padre, todo es posible para ti! ¡Aparta de Mí esta copa! Pero no lo que yo quiero, sino lo que Tú quieres.

37

Volvió y los Halló durmiendo, y le dijo a Pedro: --Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una sola hora?

38

Velad y orad, para que no entréis en Tentación. El Espíritu a la verdad Está dispuesto, pero la carne es débil.

39

De nuevo se Apartó y Oró diciendo las mismas palabras.

40

Cuando Volvió otra vez, los Halló durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueño. Y no Sabían qué responderle.

41

Volvió por tercera vez y les dijo: --¿Todavía Estáis durmiendo y descansando? Basta ya. La hora ha venido. He Aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores.

42

¡Levantaos, vamos! He Aquí, Está cerca el que me entrega.

43

En seguida, mientras él Aún hablaba, Llegó Judas, uno de los doce, y con él una multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes, de los escribas y de los ancianos.

44

El que le entregaba les Había dado señal diciendo: "Al que yo bese, ése es. Prendedle y llevadle con seguridad."

45

Cuando Llegó, de inmediato se Acercó a él y dijo: --¡Rabí! Y le Besó.

46

Entonces ellos le echaron mano y le prendieron;

47

pero uno de los que estaban Allí, sacando su espada, Hirió al siervo del sumo sacerdote y le Cortó la oreja.

48

Jesús Respondió y les dijo: --¿Como contra un asaltante habéis salido con espadas y palos para prenderme?

49

Cada Día yo estaba delante de vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. Pero Así es, para que se cumplan las Escrituras.

50

Entonces todos los suyos le abandonaron y huyeron.

51

Pero cierto joven, habiendo cubierto su cuerpo desnudo con una Sábana, le Seguía; y le prendieron.

52

Pero él, dejando la Sábana, Huyó desnudo.

53

Llevaron a Jesús ante el sumo sacerdote; y se reunieron con él todos los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas.

54

Y Pedro le Siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote, y estaba sentado con los guardias y se calentaba ante el fuego.

55

Los principales sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle a muerte; pero no lo hallaban.

56

Porque muchos daban falso testimonio contra Jesús, pero sus testimonios no concordaban.

57

Entonces se levantaron unos, y dieron falso testimonio contra él diciendo:

58

--Nosotros le Oímos decir: "Yo derribaré este templo que ha sido hecho con manos, y en tres Días edificaré otro hecho sin manos."

59

Pero ni aun Así concordaba el testimonio de ellos.

60

Entonces el sumo sacerdote se Levantó en medio y Preguntó a Jesús diciendo: --¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?

61

Pero él callaba y no Respondió nada. Otra vez el sumo sacerdote le Preguntó y le dijo: --¿Eres Tú el Cristo, el Hijo del Bendito?

62

Jesús le dijo: --Yo soy. Y Además, veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y viniendo con las nubes del cielo.

63

Entonces el sumo sacerdote Rasgó su vestidura y dijo: --¿Qué Más necesidad tenemos de testigos?

64

Vosotros habéis Oído la blasfemia. ¿Qué os parece? Y todos ellos le condenaron como reo de muerte.

65

Algunos comenzaron a escupirle, a cubrirle la cara y a darle de bofetadas, diciendo: --¡Profetiza! También los guardias le recibieron a bofetadas.

66

Estando Pedro abajo en el patio, vino una de las criadas del sumo sacerdote.

67

Cuando vio a Pedro Calentándose, se Fijó en él y le dijo: --Tú también estabas con Jesús de Nazaret.

68

Pero él Negó diciendo: --No lo conozco, ni sé lo que dices. Y Salió afuera a la entrada, y el gallo Cantó.

69

Cuando la criada le vio, Comenzó otra vez a decir a los que estaban Allí: --Este es uno de ellos.

70

Pero él Negó otra vez. Poco después, los que estaban Allí Decían otra vez a Pedro: --Verdaderamente Tú eres uno de ellos, porque eres galileo.

71

Pero él Comenzó a maldecir y a jurar: --¡No conozco a este hombre de quien Habláis!

72

Y en seguida Cantó el gallo por segunda vez, y Pedro se Acordó de la palabra, como Jesús le Había dicho: "Antes que cante el gallo dos veces, Tú me Negarás tres veces." Y pensando en esto, lloraba.

Marcos 15

1

Y luego, muy de mañana, cuando los principales sacerdotes ya Habían consultado con los ancianos, con los escribas y con todo el Sanedrín, después de atar a Jesús, le llevaron y le entregaron a Pilato.

2

Y Pilato le Preguntó: --¿Eres Tú el rey de los Judíos? Y respondiendo le dijo: --Tú lo dices.

3

Los principales sacerdotes le acusaban de muchas cosas.

4

Pero Pilato le preguntaba de nuevo diciendo: --¿No respondes nada? Mira de Cuántas cosas te acusan.

5

Pero Jesús aun con eso no Respondió nada, de modo que Pilato se maravillaba.

6

En la fiesta Pilato Solía soltarles un preso, el que pidiesen.

7

Y Había uno que se llamaba Barrabás, preso con los rebeldes que Habían cometido homicidio en la Insurrección.

8

La multitud se Levantó y Comenzó a pedir que les hiciese como acostumbraba.

9

Entonces Pilato les Respondió diciendo: --¿Queréis que yo os suelte al rey de los Judíos?

10

Porque Sabía que por envidia le Habían entregado los principales sacerdotes.

11

Pero los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase Más bien a Barrabás.

12

De nuevo intervino Pilato y les Decía: --¿Qué, pues, queréis que haga con el que Llamáis "el rey de los Judíos"?

13

De nuevo gritaron: --¡Crucifícale!

14

Entonces Pilato les dijo: --¿Pues, qué mal ha hecho? Pero lanzaron gritos aun Más fuertes: --¡Crucifícale!

15

Entonces Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les Soltó a Barrabás y Entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.

16

Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, que es el Pretorio, y convocaron a toda la Compañía.

17

Le vistieron de Púrpura; y habiendo entretejido una corona de espinas, se la pusieron

18

y comenzaron a aclamarle: --¡Viva, rey de los Judíos!

19

También le golpeaban la cabeza con una caña, le Escupían y puestos de rodillas le Rendían homenaje.

20

Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto de Púrpura y le pusieron su propia ropa. Entonces le sacaron para crucificarle.

21

Obligaron a uno que pasaba viniendo del campo, a un cierto Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, a que cargara la cruz de Jesús.

22

Y le llevaron al lugar llamado Gólgota, que traducido es lugar de la Calavera.

23

Le dieron vino mezclado con mirra, pero él no lo Tomó.

24

Y le crucificaron, y repartieron sus vestiduras, echando suertes sobre ellas para ver qué se Llevaría cada uno.

25

Era la hora tercera cuando le crucificaron.

26

El Título de su Acusación estaba escrito: EL REY DE LOS JUDIOS.

27

Y con él crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y otro a su izquierda.

28

Y se Cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos.

29

Y los que pasaban le insultaban, meneando sus cabezas y diciendo: --¡Ah! Tú que derribas el templo y lo edificas en tres Días,

30

¡Sálvate a ti mismo y desciende de la cruz!

31

De igual manera, Burlándose de él entre ellos mismos, los principales sacerdotes junto con los escribas Decían: --A otros Salvó; a Sí mismo no se puede salvar.

32

¡Que el Cristo, el rey de Israel, descienda ahora de la cruz para que veamos y creamos! También los que estaban crucificados con él le injuriaban.

33

Cuando Llegó la hora sexta, Descendió oscuridad sobre toda la tierra, hasta la hora novena.

34

Y en la hora novena Jesús Exclamó a gran voz, diciendo: --¡Eloi, Eloi! ¿Lama sabactani? --que traducido quiere decir: Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?--.

35

Al Oírle, algunos de los que estaban Allí Decían: --He Aquí, llama a Elías.

36

Corrió uno y Empapó una esponja en vinagre, la puso en una caña y le dio a beber, diciendo: --Dejad, veamos si viene Elías a bajarle.

37

Pero Jesús, dando un fuerte grito, Expiró.

38

Y el velo del templo se Rasgó en dos, de arriba abajo.

39

El Centurión que estaba de pie delante de él, cuando vio que Había muerto de esta manera, dijo: --¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!

40

También estaban Allí algunas mujeres, mirando desde lejos. Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Jacobo el Menor y de José, y Salomé.

41

Cuando Jesús estaba en Galilea, éstas le Seguían y le Servían. También Había muchas otras que Habían subido con él a Jerusalén.

42

Cuando ya Atardecía, siendo el Día de la Preparación, es decir, la Víspera del Sábado,

43

Llegó José de Arimatea, miembro ilustre del concilio, quien también esperaba el reino de Dios, y Entró osadamente a Pilato y le Pidió el cuerpo de Jesús.

44

Pilato se Sorprendió de que ya hubiese muerto. Y llamando al Centurión, le Preguntó si ya Había muerto.

45

Una vez informado por el Centurión, Concedió el cuerpo a José.

46

Comprando una Sábana y Bajándole de la cruz, José lo Envolvió en la Sábana y lo puso en un sepulcro que Había sido cavado en una peña. Luego hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.

47

María Magdalena y María la madre de José miraban Dónde le Ponían.

 


 

Lucas 22 & 23

Lucas 22

1

Estaba Próximo el Día de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la Pascua.

2

Los principales sacerdotes y los escribas estaban buscando Cómo eliminarle, pues Temían al pueblo.

3

Entonces Satanás Entró en Judas, llamado Iscariote, el cual era uno del Número de los doce.

4

El fue y Habló con los principales sacerdotes y con los magistrados acerca de Cómo entregarle.

5

Estos se alegraron y acordaron darle dinero.

6

El estuvo de acuerdo y buscaba la oportunidad para entregarle sin que la gente lo advirtiera.

7

Llegó el Día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar la Víctima pascual.

8

Jesús Envió a Pedro y a Juan, diciendo: --Id, preparadnos la Pascua para que comamos.

9

Ellos le preguntaron: --¿Dónde quieres que la preparemos?

10

El les dijo: --He Aquí, cuando entréis en la ciudad, os Saldrá al encuentro un hombre llevando un Cántaro de agua. Seguidle hasta la casa a donde entre.

11

Decidle al dueño de la casa: "El Maestro te dice: '¿Dónde Está la Habitación en la que he de comer la Pascua con mis Discípulos?'"

12

Y él os Mostrará un gran aposento alto, ya dispuesto. Preparad Allí.

13

Fueron, pues, y hallaron como les Había dicho; y prepararon la Pascua.

14

Cuando Llegó la hora, se Sentó a la mesa, y con él los Apóstoles.

15

Y les dijo: --¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta Pascua antes de padecer!

16

Porque os digo que no comeré Más de ella hasta que se cumpla en el reino de Dios.

17

Luego Tomó una copa, y habiendo dado gracias, dijo: --Tomad esto y repartidlo entre vosotros,

18

porque os digo que desde ahora no beberé Más del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios.

19

Entonces Tomó pan, y habiendo dado gracias, lo Partió y les dio diciendo: --Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado. Haced esto en memoria de Mí.

20

Asimismo, después de haber cenado, Tomó también la copa y dijo: --Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.

21

No obstante, he Aquí la mano del que me entrega Está conmigo en la mesa.

22

A la verdad, el Hijo del Hombre va Según lo que Está determinado, pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!

23

Entonces ellos comenzaron a preguntarse entre Sí Cuál de ellos Sería el que Habría de hacer esto.

24

Hubo entre ellos una disputa acerca de quién de ellos Parecía ser el Más importante.

25

Entonces él les dijo: --Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que tienen autoridad sobre ellas son llamados bienhechores.

26

Pero entre vosotros no Será Así. Más bien, el que entre vosotros sea el importante, sea como el Más nuevo; y el que es dirigente, como el que sirve.

27

Porque, ¿Cuál es el Más importante: el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.

28

Y vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas.

29

Yo, pues, dispongo para vosotros un reino, como mi Padre lo dispuso para Mí;

30

para que Comáis y Bebáis en mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

31

Simón, Simón, he Aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo.

32

Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falle. Y Tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.

33

El le dijo: --Señor, estoy listo para ir contigo aun a la Cárcel y a la muerte.

34

Pero él dijo: --Pedro, te digo que el gallo no Cantará hoy antes que Tú hayas negado tres veces que me conoces.

35

Y les dijo a ellos: --Cuando os envié sin bolsa, sin alforja y sin calzado, ¿os Faltó algo? Ellos dijeron: --Nada.

36

Entonces les dijo: --Pues ahora, el que tiene bolsa, Tómela; y también la alforja. Y el que no tiene espada, venda su manto y compre una.

37

Porque os digo que es necesario que se cumpla en Mí aquello que Está escrito: Y fue contado con los malhechores. Porque lo que Está escrito de Mí tiene cumplimiento.

38

Entonces ellos dijeron: --Señor, he Aquí dos espadas. Y él dijo: --Basta.

39

Después de salir, se fue, como Solía, al monte de los Olivos; y sus Discípulos también le siguieron.

40

Cuando Llegó al lugar, les dijo: --Orad que no entréis en Tentación.

41

Y él se Apartó de ellos a una distancia como de un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba

42

diciendo: --Padre, si quieres, aparta de Mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

43

Entonces le Apareció un ángel del cielo para fortalecerle.

44

Y angustiado, oraba con mayor intensidad, de modo que su sudor era como grandes gotas de sangre que Caían hasta la tierra.

45

Cuando se Levantó de orar y Volvió a sus Discípulos, los Halló dormidos por causa de la tristeza.

46

Y les dijo: --¿Por qué Dormís? Levantaos y orad, para que no entréis en Tentación.

47

Mientras él Aún hablaba, he Aquí vino una multitud. El que se llamaba Judas, uno de los doce, Venía delante de ellos y se Acercó a Jesús para besarle.

48

Entonces Jesús le dijo: --Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?

49

Al ver los que estaban con él lo que Había de ocurrir, le dijeron: --Señor, ¿heriremos a espada?

50

Y uno de ellos Hirió a un siervo del sumo sacerdote y le Cortó la oreja derecha.

51

Entonces respondiendo Jesús dijo: --¡Basta de esto! Y tocando su oreja, le Sanó.

52

Entonces Jesús dijo a los principales sacerdotes, los magistrados del templo y los ancianos que Habían venido contra él: --¿Como a Ladrón habéis salido con espadas y palos?

53

Habiendo estado con vosotros cada Día en el templo, no extendisteis la mano contra Mí. Pero ésta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas.

54

Le prendieron, le llevaron y le hicieron entrar en la casa del sumo sacerdote. Y Pedro le Seguía de lejos.

55

Cuando encendieron fuego en medio del patio y se sentaron alrededor, Pedro también se Sentó entre ellos.

56

Entonces una criada, al verle sentado junto a la lumbre, le Miró fijamente y dijo: --¡Este estaba con él!

57

Pero él Negó diciendo: --Mujer, no le conozco.

58

Un poco después, al verle otro, le dijo: --¡Tú también eres de ellos! Y Pedro dijo: --Hombre, no lo soy.

59

Como una hora después, otro Insistía diciendo: --Verdaderamente, también éste estaba con él, porque es galileo.

60

Y Pedro dijo: --¡Hombre, no sé lo que dices! Y de inmediato, estando él Aún hablando, el gallo Cantó.

61

Entonces el Señor se Volvió y Miró a Pedro, y Pedro se Acordó de la palabra del Señor como le Había dicho: "Antes que el gallo cante hoy, me Negarás tres veces."

62

Y saliendo fuera, Pedro Lloró amargamente.

63

Los hombres que Tenían bajo custodia a Jesús se burlaban de él y le golpeaban.

64

Y cubriéndole le preguntaban diciendo: --¡Profetiza! ¿Quién es el que te Golpeó?

65

Y le Decían otras muchas cosas, Injuriándole.

66

Cuando Amaneció, se juntaron los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, y le llevaron al Sanedrín de ellos.

67

Y le dijeron: --Si Tú eres el Cristo, ¡Dínoslo! Pero él les dijo: --Si os lo dijera, no lo Creeríais.

68

Además, si yo os preguntara, no me Responderíais.

69

Pero de ahora en adelante, el Hijo del Hombre Estará sentado a la diestra del poder de Dios.

70

Le dijeron todos: --Entonces, ¿eres Tú Hijo de Dios? Y él les dijo: --Vosotros Decís que yo soy.

71

Entonces ellos dijeron: --¿Qué Más necesidad tenemos de testimonio? Porque nosotros mismos lo hemos Oído de su boca.

Lucas 23

1

Entonces, Levantándose toda la multitud de ellos, le llevaron a Pilato.

2

Y comenzaron a acusarle diciendo: --Hemos hallado a éste que agita a nuestra Nación, Prohíbe dar tributo al César y dice que él es el Cristo, un rey.

3

Entonces Pilato le Preguntó diciendo: --¿Eres Tú el rey de los Judíos? Respondiendo le dijo: --Tú lo dices.

4

Pilato dijo a los principales sacerdotes y a la multitud: --No hallo Ningún delito en este hombre.

5

Pero ellos Insistían diciendo: --Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea, hasta Aquí.

6

Entonces Pilato, al Oírlo, Preguntó si el hombre era galileo.

7

Y al saber que era de la Jurisdicción de Herodes, lo Remitió a Herodes, quien también estaba en Jerusalén en aquellos Días.

8

Herodes, viendo a Jesús, se Alegró mucho; porque Hacía mucho tiempo que deseaba verle, pues Había Oído muchas cosas de él y Tenía esperanzas de que le Vería hacer Algún milagro.

9

Herodes le preguntaba con muchas palabras, pero Jesús no le Respondió nada.

10

Estaban Allí los principales sacerdotes y los escribas, Acusándole con vehemencia.

11

Pero Herodes y su corte, después de menospreciarle y burlarse de él, le vistieron con ropa espléndida. Y Volvió a enviarle a Pilato.

12

Aquel mismo Día se hicieron amigos Pilato y Herodes, porque antes Habían estado enemistados.

13

Entonces Pilato Convocó a los principales sacerdotes, a los magistrados y al pueblo,

14

y les dijo: --Me habéis presentado a éste como persona que Desvía al pueblo. He Aquí, yo le he interrogado delante de vosotros, y no he hallado Ningún delito en este hombre, de todo aquello que le Acusáis.

15

Tampoco Herodes, porque él nos lo Remitió; y he Aquí no ha hecho ninguna cosa digna de muerte.

16

Así que, le soltaré después de castigarle.

17

Pues Tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.

18

Pero toda la multitud dio voces a una, diciendo: --¡Fuera con éste! ¡Suéltanos a Barrabás!

19

Este Había sido echado en la Cárcel por Sedición en la ciudad y por un homicidio.

20

Entonces Pilato les Habló otra vez, queriendo soltar a Jesús.

21

Pero ellos volvieron a dar voces, diciendo: --¡Crucifícale! ¡Crucifícale!

22

El les dijo por tercera vez: --¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito de muerte he hallado en él. Le castigaré entonces, y le soltaré.

23

Pero ellos Insistían a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y sus voces prevalecieron.

24

Entonces Pilato Juzgó que se hiciese lo que ellos Pedían.

25

Les Soltó a aquel que Había sido echado en la Cárcel por Sedición y homicidio, a quien ellos Habían pedido, y Entregó a Jesús a la voluntad de ellos.

26

Y ellos, al llevarle, tomaron a un tal Simón de Cirene, que Venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.

27

Le Seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, las cuales lloraban y se lamentaban por él.

28

Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: --Hijas de Jerusalén, no lloréis por Mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.

29

Porque he Aquí Vendrán Días en que Dirán: "Bienaventuradas las estériles, los vientres que no concibieron y los pechos que no criaron."

30

Entonces Comenzarán a decir a las montañas: "¡Caed sobre nosotros!" y a las colinas: "¡Cubridnos!"

31

Porque si con el árbol verde hacen estas cosas, ¿qué se Hará con el seco?

32

Llevaban también a otros dos, que eran malhechores, para ser ejecutados con él.

33

Cuando llegaron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron Allí, y a los malhechores: el uno a la derecha y el otro a la izquierda.

34

Y Jesús Decía: --Padre, Perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.

35

El pueblo estaba de pie mirando, y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: --A otros Salvó. Sálvese a Sí mismo, si es el Cristo, el escogido de Dios.

36

También los soldados le Escarnecían, Acercándose, ofreciéndole vinagre

37

y diciéndole: --Si Tú eres el rey de los Judíos, Sálvate a ti mismo.

38

Había también sobre él un Título escrito que Decía: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.

39

Uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba diciendo: --¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!

40

Respondiendo el otro, le Reprendió diciendo: --¿Ni siquiera temes Tú a Dios, estando en la misma Condenación?

41

Nosotros, a la verdad, padecemos con Razón, porque estamos recibiendo lo que merecieron nuestros hechos; pero éste no hizo Ningún mal.

42

Y le dijo: --Jesús, acuérdate de Mí cuando vengas en tu reino.

43

Entonces Jesús le dijo: --De cierto te digo que hoy Estarás conmigo en el Paraíso.

44

Cuando era como la hora sexta, Descendió oscuridad sobre la tierra hasta la hora novena.

45

El sol se Oscureció, y el velo del templo se Rasgó por en medio.

46

Entonces Jesús, gritando a gran voz, dijo: --¡Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu! Y habiendo dicho esto, Expiró.

47

Y cuando el Centurión vio lo que Había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: --¡Verdaderamente, este hombre era justo!

48

Y toda la multitud que estaba presente en este Espectáculo, al ver lo que Había acontecido, Volvía Golpeándose el pecho.

49

Pero todos sus conocidos, y las mujeres que le Habían seguido desde Galilea, se quedaron lejos, mirando estas cosas.

50

He Aquí, Había un hombre llamado José, el cual era miembro del concilio, y un hombre bueno y justo.

51

Este no Había consentido con el consejo ni con los hechos de ellos. El era de Arimatea, ciudad de los Judíos, y también esperaba el reino de Dios.

52

Este se Acercó a Pilato y le Pidió el cuerpo de Jesús.

53

Después de bajarle de la cruz, le Envolvió en una Sábana de lino y le puso en un sepulcro cavado en una peña, en el cual nadie Había sido puesto Todavía.

54

Era el Día de la Preparación, y estaba por comenzar el Sábado.

55

Las mujeres que Habían venido con él de Galilea, también le siguieron y vieron el sepulcro y Cómo fue puesto el cuerpo.

56

Entonces regresaron y prepararon especias Aromáticas y perfumes, y reposaron el Sábado, conforme al mandamiento.

 


Juan 11 - 19

Juan 11

1

Estaba entonces enfermo un hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta.

2

María era la que Ungió al Señor con perfume y Secó sus pies con sus cabellos. Y Lázaro, que estaba enfermo, era su hermano.

3

Entonces sus hermanas enviaron para decir a Jesús: "Señor, he Aquí el que amas Está enfermo."

4

Al Oírlo, Jesús dijo: --Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios; para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

5

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.

6

Cuando Oyó, pues, que estaba enfermo, se Quedó Aún dos Días Más en el lugar donde estaba;

7

y luego, después de esto, dijo a sus Discípulos: --Vamos a Judea otra vez.

8

Le dijeron sus Discípulos: --Rabí, hace poco los Judíos procuraban apedrearte, ¿y otra vez vas Allá?

9

Respondió Jesús: --¿No tiene el Día doce horas? Si uno camina de Día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.

10

Pero si uno camina de noche, tropieza porque no hay luz en él.

11

Habiendo dicho estas cosas después les dijo: --Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy para despertarlo.

12

Entonces dijeron sus Discípulos: --Señor, si duerme, se Sanará.

13

Sin embargo, Jesús Había dicho esto de la muerte de Lázaro, pero ellos pensaron que hablaba del reposo del sueño.

14

Así que, luego Jesús les dijo claramente: --Lázaro ha muerto;

15

y a causa de vosotros me alegro de que yo no haya estado Allá, para que Creáis. Pero vayamos a él.

16

Entonces Tomás, que se llamaba Dídimo, dijo a sus Condiscípulos: --Vamos también nosotros, para que muramos con él.

17

Cuando Llegó Jesús, Halló que Hacía ya cuatro Días que Lázaro estaba en el sepulcro.

18

Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios,

19

y muchos de los Judíos Habían venido a Marta y a María para consolarlas por su hermano.

20

Entonces cuando Oyó que Jesús Venía, Marta Salió a encontrarle, pero María se Quedó sentada en casa.

21

Marta dijo a Jesús: --Señor, si hubieses estado Aquí, mi hermano no Habría muerto.

22

Pero ahora también sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo Dará.

23

Jesús le dijo: --Tu hermano Resucitará.

24

Marta le dijo: --Yo sé que Resucitará en la Resurrección en el Día final.

25

Jesús le dijo: --Yo soy la Resurrección y la vida. El que cree en Mí, aunque muera, Vivirá.

26

Y todo aquel que vive y cree en Mí no Morirá para siempre. ¿Crees esto?

27

Le dijo: --Sí, Señor; yo he Creído que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que Había de venir al mundo.

28

Y cuando hubo dicho esto, fue y Llamó en secreto a su hermana María, diciendo: --El Maestro Está Aquí y te llama.

29

Ella, cuando lo Oyó, se Levantó de prisa y fue a donde él estaba;

30

pues Jesús Todavía no Había llegado a la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le Había encontrado.

31

Entonces, los Judíos que estaban en la casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se Levantó de prisa y Salió, la siguieron, porque pensaban que iba al sepulcro a llorar Allí.

32

Luego, cuando María Llegó al lugar donde estaba Jesús y le vio, se Postró a sus pies diciéndole: --Señor, si hubieras estado Aquí, no Habría muerto mi hermano.

33

Entonces Jesús, al verla llorando y al ver a los Judíos que Habían venido junto con ella también llorando, se Conmovió en Espíritu y se Turbó.

34

Y dijo: --¿Dónde le habéis puesto? Le dijeron: --Señor, ven y ve.

35

Jesús Lloró.

36

Entonces dijeron los Judíos: --Mirad Cómo le amaba.

37

Pero algunos de ellos dijeron: --¿No Podía éste, que Abrió los ojos al ciego, hacer también que Lázaro no muriese?

38

Jesús, conmovido otra vez dentro de Sí, fue al sepulcro. Era una cueva y Tenía puesta una piedra contra la entrada.

39

Jesús dijo: --Quitad la piedra. Marta, la hermana del que Había muerto, le dijo: --Señor, hiede ya, porque tiene cuatro Días.

40

Jesús le dijo: --¿No te dije que si crees Verás la gloria de Dios?

41

Luego quitaron la piedra, y Jesús Alzó los ojos arriba y dijo: --Padre, te doy gracias porque me Oíste.

42

Yo Sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la gente que Está alrededor, para que crean que Tú me has enviado.

43

Habiendo dicho esto, Llamó a gran voz: --¡Lázaro, ven fuera!

44

Y el que Había estado muerto Salió, atados los pies y las manos con vendas y su cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: --Desatadle y dejadle ir.

45

Muchos de los Judíos que Habían venido a María y Habían visto lo que Había hecho Jesús, creyeron en él.

46

Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús Había hecho.

47

Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron al Sanedrín y Decían: --¿Qué hacemos? Pues este hombre hace muchas señales.

48

Si le dejamos seguir Así, todos Creerán en él; y Vendrán los romanos y Destruirán nuestro lugar y nuestra Nación.

49

Entonces uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote en aquel año, les dijo: --Vosotros no sabéis nada;

50

ni Consideráis que os conviene que un solo hombre muera por el pueblo, y no que perezca toda la Nación.

51

Pero esto no lo dijo de Sí mismo; sino que, como era el sumo sacerdote de aquel año, Profetizó que Jesús Había de morir por la Nación;

52

y no solamente por la Nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban esparcidos.

53

Así que, desde aquel Día resolvieron matarle.

54

Por lo tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los Judíos, sino que se fue de Allí a la Región que Está junto al desierto, a una ciudad que se llama Efraín; y estaba Allí con sus Discípulos.

55

Ya estaba Próxima la Pascua de los Judíos, y muchos subieron de esa Región a Jerusalén antes de la Pascua para purificarse.

56

Buscaban a Jesús y se Decían unos a otros, estando en el templo: --¿Qué os parece? ¿Que tal vez ni venga a la fiesta?

57

Los principales sacerdotes y los fariseos Habían dado órdenes de que si alguno supiese Dónde estaba, lo informara para que le tomaran preso.

Juan 12

1

Seis Días antes de la Pascua, Llegó Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús Resucitó de entre los muertos.

2

Le hicieron Allí una cena. Marta Servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.

3

Entonces María, habiendo Traído una libra de perfume de nardo puro de mucho valor, Ungió los pies de Jesús y los Limpió con sus cabellos. Y la casa se Llenó con el olor del perfume.

4

Pero uno de sus Discípulos, Judas Iscariote, el que estaba por entregarle, dijo:

5

--¿Por qué no fue vendido este perfume por trescientos denarios y dado a los pobres?

6

Pero dijo esto, no porque le importaban los pobres, sino porque era Ladrón, y teniendo la bolsa a su cargo Sustraía de lo que se echaba en ella.

7

Entonces Jesús dijo: --Déjala. Para el Día de mi sepultura ha guardado esto.

8

Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros, pero a Mí, no siempre me tendréis.

9

Entonces mucha gente de los Judíos se Enteró de que él estaba Allí; y fueron, no Sólo por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien él Había resucitado de entre los muertos.

10

Pero los principales sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro,

11

porque por causa de él muchos de los Judíos se apartaban y Creían en Jesús.

12

Al Día siguiente, cuando oyeron que Jesús Venía a Jerusalén, la gran multitud que Había venido a la fiesta

13

Tomó ramas de palmera y Salió a recibirle, y le aclamaban a gritos: "¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!"

14

Habiendo encontrado Jesús un borriquillo, Montó sobre él, como Está escrito:

15

No temas, hija de Sion. ¡He Aquí tu Rey viene, sentado sobre una Cría de asna!

16

Sus Discípulos no entendieron estas cosas al principio. Pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y que estas cosas le hicieron a él.

17

La gente que estaba con él daba testimonio de cuando Llamó a Lázaro del sepulcro y le Resucitó de entre los muertos.

18

Por esto también la multitud Salió a recibirle, porque oyeron que él Había hecho esta señal.

19

Entonces los fariseos dijeron entre Sí: --Ved que nada Ganáis. ¡He Aquí, el mundo se va tras él!

20

Había ciertos griegos entre los que Habían subido a adorar en la fiesta.

21

Ellos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaban diciendo: --Señor, quisiéramos ver a Jesús.

22

Felipe fue y se lo dijo a Andrés. Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.

23

Y Jesús les Respondió diciendo: --Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.

24

De cierto, de cierto os digo que a menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

25

El que ama su vida, la pierde; pero el que odia su vida en este mundo, para vida eterna la Guardará.

26

Si alguno me sirve, Sígame; y donde yo estoy, Allí también Estará mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le Honrará.

27

Ahora Está turbada mi alma. ¿Qué diré: "Padre, Sálvame de esta hora"? ¡Al contrario, para esto he llegado a esta hora!

28

Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: "¡Ya lo he glorificado y lo glorificaré otra vez!"

29

La multitud que estaba presente y Escuchó, Decía que Había sido un trueno. Otros Decían: --¡Un ángel le ha hablado!

30

Jesús Respondió y dijo: --No ha venido esta voz por causa Mía, sino por causa vuestra.

31

Ahora es el juicio de este mundo. Ahora Será echado fuera el Príncipe de este mundo.

32

Y yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a Mí mismo.

33

Esto Decía dando a entender de qué muerte Había de morir.

34

Entonces la gente le Respondió: --Nosotros hemos Oído que, Según la ley, el Cristo permanece para siempre. ¿Y Cómo es que Tú dices: "Es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado"? ¿Quién es este Hijo del Hombre?

35

Entonces Jesús les dijo: --Aún por un poco de tiempo Está la luz entre vosotros. Andad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas. Porque el que anda en tinieblas no sabe a Dónde va.

36

Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que Seáis hijos de luz. Estas cosas Habló Jesús, y al apartarse, se Escondió de ellos.

37

Pero a pesar de haber hecho tantas señales delante de ellos, no Creían en él;

38

para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías que dijo: Señor, ¿quién ha Creído a nuestro mensaje? ¿A quién se ha revelado el brazo del Señor?

39

Por eso no Podían creer, porque Isaías dijo en otra Ocasión:

40

El ha cegado los ojos de ellos y Endureció su Corazón, para que no vean con los ojos ni entiendan con el Corazón, ni se conviertan, y yo los sane.

41

Estas cosas dijo Isaías porque vio su gloria y Habló acerca de él.

42

No obstante, aun de entre los dirigentes, muchos creyeron en él, pero por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.

43

Porque amaron la gloria de los hombres Más que la gloria de Dios.

44

Pero Jesús Alzó la voz y dijo: "El que cree en Mí, no cree en Mí, sino en el que me Envió;

45

y el que me ve a Mí, ve al que me Envió.

46

Yo he venido al mundo como luz, para que todo aquel que cree en Mí no permanezca en las tinieblas.

47

Si alguien oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo; porque yo no vine para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo.

48

El que me desecha y no recibe mis palabras tiene quien le juzgue: La palabra que he hablado le Juzgará en el Día final.

49

Porque yo no hablé por Mí mismo; sino que el Padre que me Envió, él me ha dado mandamiento de qué he de decir y de qué he de hablar.

50

Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así que, lo que yo hablo, lo hablo tal y como el Padre me ha hablado."

Juan 13

1

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que Había llegado su hora para pasar de este mundo al Padre, como Había amado a los suyos que estaban en el mundo, los Amó hasta el fin.

2

Durante la cena, como el diablo ya Había puesto en el Corazón de Judas hijo de Simón Iscariote que le entregase,

3

y sabiendo Jesús que el Padre Había puesto todas las cosas en sus manos y que él Había salido de Dios y a Dios iba,

4

se Levantó de la cena; se Quitó el manto, y tomando una toalla, se Ciñó con ella.

5

Luego Echó agua en una vasija y Comenzó a lavar los pies de los Discípulos y a secarlos con la toalla con que estaba ceñido.

6

Entonces Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: --Señor, ¿Tú me lavas los pies a Mí?

7

Respondió Jesús y le dijo: --Lo que yo hago, Tú no lo entiendes ahora, pero lo Comprenderás después.

8

Pedro le dijo: --¡Jamás me Lavarás los pies! Jesús le Respondió: --Si no te lavo, no tienes parte conmigo.

9

Le dijo Simón Pedro: --Señor, entonces, no Sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.

10

Le dijo Jesús: --El que se ha lavado no tiene necesidad de lavarse Más que los pies, pues Está todo limpio. Ya vosotros Estáis limpios, aunque no todos.

11

Porque Sabía quién le entregaba, por eso dijo: "No todos Estáis limpios."

12

Así que, después de haberles lavado los pies, Tomó su manto, se Volvió a sentar a la mesa y les dijo: --¿Entendéis lo que os he hecho?

13

Vosotros me Llamáis Maestro y Señor; y Decís bien, porque lo soy.

14

Pues bien, si yo, el Señor y el Maestro, lavé vuestros pies, también vosotros debéis lavaros los pies los unos a los otros.

15

Porque ejemplo os he dado, para que Así como yo os hice, vosotros también Hagáis.

16

De cierto, de cierto os digo que el siervo no es mayor que su señor, ni tampoco el Apóstol es mayor que el que le Envió.

17

Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si las hacéis.

18

No hablo Así de todos vosotros. Yo sé a quiénes he elegido; pero para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo Levantó contra Mí su Talón.

19

Desde ahora os lo digo, antes de que suceda, para que cuando suceda, Creáis que Yo Soy.

20

De cierto, de cierto os digo que el que recibe al que yo Envío, a Mí me recibe; y el que a Mí me recibe, recibe al que me Envió.

21

Después de haber dicho esto, Jesús se Conmovió en Espíritu y Testificó diciendo: --De cierto, de cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar.

22

Entonces los Discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba.

23

Uno de sus Discípulos, a quien Jesús amaba, estaba a la mesa recostado junto a Jesús.

24

A él Simón Pedro le hizo señas para que preguntase quién era aquel de quien hablaba.

25

Entonces él, Recostándose sobre el pecho de Jesús, le dijo: --Señor, ¿quién es?

26

Jesús Contestó: --Es aquel para quien yo mojo el bocado y se lo doy. Y mojando el bocado, lo Tomó y se lo dio a Judas hijo de Simón Iscariote.

27

Después del bocado, Satanás Entró en él. Entonces le dijo Jesús: --Lo que Estás haciendo, hazlo pronto.

28

Ninguno de los que estaban a la mesa Entendió para qué le dijo esto;

29

porque algunos pensaban, puesto que Judas Tenía la bolsa, que Jesús le Decía: "Compra lo que necesitamos para la fiesta", o que diese algo a los pobres.

30

Cuando Tomó el bocado, él Salió en seguida; y ya era de noche.

31

Cuando Judas Había salido, dijo Jesús: --Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.

32

Si Dios es glorificado en él, también Dios le Glorificará en Sí mismo. Y pronto le Glorificará.

33

Hijitos, Todavía sigo un poco con vosotros. Me buscaréis, pero como dije a los Judíos: "A donde yo voy vosotros no podéis ir", Así os digo a vosotros ahora.

34

Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. Como os he amado, amaos también vosotros los unos a los otros.

35

En esto Conocerán todos que sois mis Discípulos, si tenéis amor los unos por los otros.

36

Simón Pedro le dijo: --Señor, ¿a Dónde vas? Le Respondió Jesús: --A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; pero me Seguirás Más tarde.

37

Le dijo Pedro: --Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? ¡Mi vida pondré por ti!

38

Jesús le Respondió: --¿Tu vida Pondrás por Mí? De cierto, de cierto te digo que no Cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.

Juan 14

1

No se turbe vuestro Corazón. Creéis en Dios; creed también en Mí.

2

En la casa de mi Padre muchas moradas hay. De otra manera, os lo hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

3

Y si voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo esté, vosotros también estéis.

4

Y sabéis a Dónde voy, y sabéis el camino.

5

Le dijo Tomás: --Señor, no sabemos a Dónde vas; ¿Cómo podemos saber el camino?

6

Jesús le dijo: --Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí.

7

Si me habéis conocido a Mí, también conoceréis a mi Padre; y desde ahora le conocéis y le habéis visto.

8

Le dijo Felipe: --Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

9

Jesús le dijo: --Tanto tiempo he estado con vosotros, Felipe, ¿y no me has conocido? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo, pues, dices Tú: "Muéstranos el Padre"?

10

¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en Mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de Mí mismo; sino que el Padre que mora en Mí hace sus obras.

11

Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en Mí; de otra manera, creed por las mismas obras.

12

De cierto, de cierto os digo que el que cree en Mí, él también Hará las obras que yo hago. Y mayores que éstas Hará, porque yo voy al Padre.

13

Y todo lo que Pidáis en mi nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

14

Si me Pedís alguna cosa en mi nombre, yo la haré.

15

Si me Amáis, guardaréis mis mandamientos.

16

Y yo rogaré al Padre y os Dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.

17

Este es el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Vosotros lo conocéis, porque permanece con vosotros y Está en vosotros.

18

No os dejaré huérfanos; volveré a vosotros.

19

Todavía un poquito, y el mundo no me Verá Más; pero vosotros me veréis. Porque yo vivo, también vosotros viviréis.

20

En aquel Día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre, y vosotros en Mí, y yo en vosotros.

21

El que tiene mis mandamientos y los guarda, él es quien me ama. Y el que me ama Será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.

22

Le dijo Judas, no el Iscariote: --Señor, ¿Cómo es que te has de manifestar a nosotros y no al mundo?

23

Respondió Jesús y le dijo: --Si alguno me ama, mi palabra Guardará. Y mi Padre lo Amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él.

24

El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que Escucháis no es Mía, sino del Padre que me Envió.

25

Estas cosas os he hablado mientras Todavía estoy con vosotros.

26

Pero el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre Enviará en mi nombre, él os Enseñará todas las cosas y os Hará recordar todo lo que yo os he dicho.

27

La paz os dejo, mi paz os doy. No como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro Corazón, ni tenga miedo.

28

Oísteis que yo os dije: "Voy y vuelvo a vosotros." Si me amarais, os Gozaríais de que voy al Padre, porque el Padre es mayor que yo.

29

Ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, Creáis.

30

Ya no hablaré mucho con vosotros, porque viene el Príncipe de este mundo y él no tiene nada en Mí.

31

Pero para que el mundo conozca que yo amo al Padre y como el Padre me Mandó, Así hago. Levantaos. ¡Vamos de Aquí!

Juan 15

1

"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

2

Toda rama que en Mí no Está llevando fruto, la quita; y toda rama que Está llevando fruto, la limpia para que lleve Más fruto.

3

Ya vosotros Estáis limpios por la palabra que os he hablado.

4

"Permaneced en Mí, y yo en vosotros. Como la rama no puede llevar fruto por Sí sola, si no permanece en la vid, Así tampoco vosotros, si no permanecéis en Mí.

5

Yo soy la vid, vosotros las ramas. El que permanece en Mí y yo en él, éste lleva mucho fruto. Pero separados de Mí, nada podéis hacer.

6

Si alguien no permanece en Mí, es echado fuera como rama, y se seca. Y las recogen y las echan en el fuego, y son quemadas.

7

"Si permanecéis en Mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que Queráis, y os Será hecho.

8

En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y Seáis mis Discípulos.

9

Como el Padre me Amó, también yo os he amado; permaneced en mi amor.

10

Si Guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

11

"Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea completo.

12

Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado.

13

Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos.

14

Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

15

Ya no os llamo Más siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor. Pero os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todas las cosas que Oí de mi Padre.

16

"Vosotros no me elegisteis a Mí; Más bien, yo os Elegí a vosotros, y os he puesto para que Vayáis y llevéis fruto, y para que vuestro fruto permanezca; a fin de que todo lo que Pidáis al Padre en mi nombre él os lo dé.

17

Esto os mando: que os améis unos a otros.

18

"Si el mundo os aborrece, sabed que a Mí me ha aborrecido antes que a vosotros.

19

Si fuerais del mundo, el mundo Amaría lo suyo. Pero ya no sois del mundo, sino que yo os Elegí del mundo; por eso el mundo os aborrece.

20

Acordaos de la palabra que yo os he dicho: 'El siervo no es mayor que su señor.' Si a Mí me han perseguido, también a vosotros os Perseguirán. Si han guardado mi palabra, también Guardarán la vuestra.

21

Pero todo esto os Harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me Envió.

22

Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no Tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.

23

El que me aborrece, también aborrece a mi Padre.

24

Si yo no hubiese hecho entre ellos obras como Ningún otro ha hecho, no Tendrían pecado. Y ahora las han visto, y también han aborrecido tanto a Mí como a mi Padre.

25

Pero esto Sucedió para cumplir la palabra que Está escrita en la ley de ellos: Sin causa me aborrecieron.

26

"Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad que yo os enviaré de parte del Padre, el cual procede del Padre, él Dará testimonio de Mí.

27

Además, vosotros también testificaréis, porque habéis estado conmigo desde el principio.

Juan 16

1

"Os he dicho esto para que no os escandalicéis.

2

Os Expulsarán de las sinagogas, y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate Pensará que rinde servicio a Dios.

3

Esto Harán, porque no conocen ni al Padre ni a Mí.

4

Sin embargo, os he dicho estas cosas, para que cuando venga su hora, os acordéis de ellas, que yo os las dije. "Sin embargo, no os dije esto al principio, porque yo estaba con vosotros.

5

Pero ahora voy al que me Envió, y ninguno de vosotros me pregunta: '¿A Dónde vas?'

6

Más bien, porque os he dicho esto, vuestro Corazón se ha llenado de tristeza.

7

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no Vendrá a vosotros. Y si yo voy, os lo enviaré.

8

"Cuando él venga, Convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

9

En cuanto a pecado, porque no creen en Mí;

10

en cuanto a justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis Más;

11

y en cuanto a juicio, porque el Príncipe de este mundo ha sido juzgado.

12

"Todavía tengo que deciros muchas cosas, pero ahora no las podéis sobrellevar.

13

Y cuando venga el Espíritu de verdad, él os Guiará a toda la verdad; pues no Hablará por Sí solo, sino que Hablará todo lo que oiga y os Hará saber las cosas que han de venir.

14

El me Glorificará, porque Recibirá de lo Mío y os lo Hará saber.

15

Todo lo que tiene el Padre es Mío. Por esta Razón dije que Recibirá de lo Mío y os lo Hará saber.

16

"Un poquito, y no me veréis; de nuevo un poquito, y me veréis."

17

Entonces algunos de sus Discípulos se dijeron unos a otros: --¿Qué significa esto que nos dice: "Un poquito, y no me veréis; de nuevo un poquito, y me veréis" y "porque voy al Padre"?

18

--Decían, pues--: ¿Qué significa esto que dice: "un poquito"? No entendemos lo que Está diciendo.

19

Jesús Comprendió que le Querían preguntar y les dijo: --¿Preguntáis entre vosotros de esto que dije: "Un poquito, y no me veréis; y de nuevo un poquito, y me veréis"?

20

De cierto, de cierto os digo que vosotros lloraréis y lamentaréis; pero el mundo se Alegrará. Vosotros tendréis angustia, pero vuestra angustia se Convertirá en gozo.

21

La mujer, cuando da a luz, tiene angustia, porque ha llegado su hora. Pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda del dolor, por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo.

22

También vosotros, por cierto, tenéis angustia ahora; pero yo os veré otra vez. Se Gozará mucho vuestro Corazón, y nadie os Quitará vuestro gozo.

23

En aquel Día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto Pidáis al Padre en mi nombre, él os lo Dará.

24

Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.

25

Os he hablado de estas cosas en figuras; pero viene la hora cuando ya no os hablaré Más en figuras, sino claramente os anunciaré acerca del Padre.

26

En aquel Día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,

27

pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado y habéis Creído que yo he salido de la presencia de Dios.

28

Yo Salí de la presencia del Padre y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo y voy al Padre.

29

Le dijeron sus Discípulos: --He Aquí, ahora hablas claramente y no hablas en ninguna figura.

30

Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte. En esto creemos que has salido de Dios.

31

Jesús les Respondió: --¿Ahora creéis?

32

He Aquí la hora viene, y ha llegado ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre Está conmigo.

33

Os he hablado de estas cosas para que en Mí Tengáis paz. En el mundo tendréis Aflicción, pero ¡tened valor; yo he vencido al mundo!

Juan 17

1

Jesús Habló de estas cosas, y levantando los ojos al cielo, dijo: "Padre, la hora ha llegado. Glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti,

2

Así como le diste autoridad sobre todo hombre, para que dé vida eterna a todos los que le has dado.

3

Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien Tú has enviado.

4

Yo te he glorificado en la tierra, habiendo acabado la obra que me has dado que hiciera.

5

Ahora pues, Padre, Glorifícame Tú en tu misma presencia, con la gloria que yo Tenía en tu presencia antes que existiera el mundo.

6

"He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste. Tuyos eran, y me los diste; y han guardado tu palabra.

7

Ahora han conocido que todo lo que me has dado procede de ti;

8

porque les he dado las palabras que me diste, y ellos las recibieron; y conocieron verdaderamente que provengo de ti, y creyeron que Tú me enviaste.

9

"Yo ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque tuyos son.

10

Todo lo Mío es tuyo, y todo lo tuyo es Mío; y he sido glorificado en ellos.

11

Ya no estoy Más en el mundo; pero ellos Están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, Guárdalos en tu nombre que me has dado, para que sean una cosa, Así como nosotros lo somos.

12

Cuando yo estaba con ellos, yo los guardaba en tu nombre que me has dado. Y los cuidé, y ninguno de ellos se Perdió excepto el hijo de Perdición, para que se cumpliese la Escritura.

13

Pero ahora voy a ti y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo completo en Sí mismos.

14

"Yo les he dado tu palabra, y el mundo los Aborreció; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

15

No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del maligno.

16

No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

17

Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad.

18

Así como Tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo.

19

Por ellos yo me santifico a Mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.

20

"Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en Mí por medio de la palabra de ellos;

21

para que todos sean una cosa, Así como Tú, oh Padre, en Mí y yo en ti, que también ellos lo sean en nosotros; para que el mundo crea que Tú me enviaste.

22

Yo les he dado la gloria que Tú me has dado, para que sean una cosa, Así como también nosotros somos una cosa.

23

Yo en ellos y Tú en Mí, para que sean perfectamente unidos; para que el mundo conozca que Tú me has enviado y que los has amado, como también a Mí me has amado.

24

"Padre, quiero que donde yo esté, también estén conmigo aquellos que me has dado, para que vean mi gloria que me has dado, porque me has amado desde antes de la Fundación del mundo.

25

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que Tú me enviaste.

26

Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo daré a conocer Todavía, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo en ellos."

Juan 18

1

Habiendo dicho estas cosas, Jesús Salió con sus Discípulos para el otro lado del arroyo de Quedron, donde Había un huerto en el cual Entró Jesús con sus Discípulos.

2

También Judas, el que le entregaba, Conocía aquel lugar, porque Jesús Solía reunirse Allí con sus Discípulos.

3

Entonces Judas, tomando una Compañía de soldados romanos y guardias de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue Allí con antorchas, Lámparas y armas.

4

Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le Habían de acontecer, se Adelantó y les dijo: --¿A quién Buscáis?

5

Le contestaron: --A Jesús de Nazaret. Les dijo Jesús: --Yo soy. Estaba también con ellos Judas, el que le entregaba.

6

Cuando les dijo, "Yo soy", volvieron Atrás y cayeron a tierra.

7

Les Preguntó, pues, de nuevo: --¿A quién Buscáis? Ellos dijeron: --A Jesús de Nazaret.

8

Jesús Respondió: --Os dije que yo soy. Pues si a Mí me Buscáis, dejad ir a éstos.

9

Esto hizo para que se cumpliese la palabra que él dijo: "De los que me diste, ninguno de ellos Perdí."

10

Entonces Simón Pedro, que Tenía una espada, la Sacó, Hirió al siervo del sumo sacerdote y le Cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.

11

Entonces Jesús dijo a Pedro: --Mete tu espada en la vaina. ¿No he de beber la copa que el Padre me ha dado?

12

Entonces la Compañía de soldados, el comandante y los guardias de los Judíos prendieron a Jesús y le ataron.

13

Luego le llevaron primero ante Anás, porque era el suegro de Caifás, el sumo sacerdote de aquel año.

14

Caifás era el que Había dado consejo a los Judíos de que Convenía que un hombre muriese por el pueblo.

15

Simón Pedro y otro Discípulo Seguían a Jesús. Este Discípulo era conocido del sumo sacerdote y Entró con Jesús al patio del sumo sacerdote;

16

pero Pedro se Quedó fuera, a la puerta. Y Salió el otro Discípulo que era conocido del sumo sacerdote, Habló a la portera y Llevó a Pedro adentro.

17

Entonces la criada portera dijo a Pedro: --¿Tú no Serás también de los Discípulos de ese hombre? El dijo: --No lo soy.

18

Y los siervos y los guardias estaban de pie, pues Habían encendido unas brasas porque Hacía Frío; y se calentaban. Pedro también estaba de pie con ellos, Calentándose.

19

El sumo sacerdote Preguntó a Jesús acerca de sus Discípulos y de su doctrina.

20

Jesús le Respondió: --Yo he hablado abiertamente al mundo. Siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se Reúnen todos los Judíos. Nada he hablado en secreto.

21

¿Por qué me preguntas a Mí? Pregúntales a los que han Oído lo que yo les he hablado. He Aquí, ellos saben lo que yo dije.

22

Cuando dijo esto, uno de los guardias que estaba Allí le dio una bofetada a Jesús, diciéndole: --¿Así respondes al sumo sacerdote?

23

Jesús le Contestó: --Si he hablado mal, da testimonio del mal; pero si bien, ¿por qué me golpeas?

24

Entonces Anás le Envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.

25

Estaba, pues, Pedro de pie Calentándose, y le dijeron: --¿Tú no Serás también de sus Discípulos? El Negó y dijo: --No lo soy.

26

Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le Había cortado la oreja, le dijo: --¿No te vi yo en el huerto con él?

27

Pedro Negó otra vez, y en seguida Cantó el gallo.

28

Llevaron a Jesús de Caifás al Pretorio. Era al amanecer. Pero ellos no entraron al Pretorio para no contaminarse y para Así poder comer la Pascua.

29

Por tanto, Pilato Salió fuera a ellos y dijo: --¿Qué Acusación traéis contra este hombre?

30

Le respondieron y dijeron: --Si éste no fuera malhechor, no te lo Habríamos entregado.

31

Entonces Pilato les dijo: --Tomadle vosotros y juzgadle Según vuestra ley. Los Judíos le dijeron: --A nosotros no nos es Lícito dar muerte a nadie.

32

Así Sucedió para que se cumpliera la palabra de Jesús, que dijo señalando con qué clase de muerte Había de morir.

33

Entonces Pilato Entró otra vez al Pretorio, Llamó a Jesús y le dijo: --¿Eres Tú el rey de los Judíos?

34

Jesús le Respondió: --¿Preguntas Tú esto de ti mismo, o porque otros te lo han dicho de Mí?

35

Pilato Respondió: --¿Acaso soy yo Judío? Tu propia Nación y los principales sacerdotes te entregaron a Mí. ¿Qué has hecho?

36

Contestó Jesús: --Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores Pelearían para que yo no fuera entregado a los Judíos. Ahora, pues, mi reino no es de Aquí.

37

Entonces Pilato le dijo: --¿Así que Tú eres rey? Jesús Respondió: --Tú dices que soy rey. Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad oye mi voz.

38

Le dijo Pilato: --¿Qué es la verdad? Habiendo dicho esto, Salió de nuevo a los Judíos y les dijo: --Yo no hallo Ningún delito en él.

39

Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte un preso en la Pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al rey de los Judíos?

40

Entonces todos gritaron de nuevo diciendo: --¡No a éste, sino a Barrabás! Y Barrabás era un asaltante.

Juan 19

1

Entonces Pilato Tomó a Jesús y le Azotó.

2

Los soldados entretejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Le vistieron con un manto de Púrpura,

3

y Venían hacia él y le Decían: --¡Viva el rey de los Judíos! Y le daban de bofetadas.

4

Pilato Salió otra vez y les dijo: --He Aquí, os lo traigo fuera, para que Sepáis que no hallo Ningún delito en él.

5

Entonces Jesús Salió llevando la corona de espinas y el manto de Púrpura. Y Pilato les dijo: --¡He Aquí el hombre!

6

Cuando le vieron los principales sacerdotes y los guardias, gritaron diciendo: --¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Les dijo Pilato: --Tomadlo vosotros y crucificadle, porque yo no hallo Ningún delito en él.

7

Los Judíos le respondieron: --Nosotros tenemos una ley, y Según nuestra ley él debe morir, porque se hizo a Sí mismo Hijo de Dios.

8

Cuando Pilato Oyó esta palabra, tuvo aun Más miedo.

9

Entró en el Pretorio otra vez y dijo a Jesús: --¿De Dónde eres Tú? Pero Jesús no le dio respuesta.

10

Entonces le dijo Pilato: --¿A Mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y tengo autoridad para crucificarte?

11

Respondió Jesús: --No Tendrías ninguna autoridad contra Mí, si no te fuera dada de arriba. Por esto, el que me Entregó a ti tiene mayor pecado.

12

Desde entonces Pilato procuraba soltarle. Pero los Judíos gritaron diciendo: --Si sueltas a éste, no eres amigo del César. Todo aquel que se hace rey se opone al César.

13

Cuando Pilato Oyó estas palabras, Llevó a Jesús afuera y se Sentó en el tribunal, en el lugar llamado El Enlosado, y en hebreo Gabata.

14

Era el Día de la Preparación de la Pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los Judíos: --He Aquí vuestro rey.

15

Pero ellos gritaron diciendo: --¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: --¿He de crucificar a vuestro rey? Respondieron los principales sacerdotes: --¡No tenemos Más rey que el César!

16

Y con esto entonces lo Entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron pues a Jesús,

17

y él Salió llevando su cruz hacia el lugar que se llama de la Calavera, y en hebreo Gólgota.

18

Allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús estaba en medio.

19

Pilato Escribió y puso sobre la cruz un letrero en el cual fue escrito: JESUS DE NAZARET, REY DE LOS JUDIOS.

20

Entonces muchos de los Judíos leyeron este letrero, porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el letrero estaba escrito en hebreo, en Latín y en griego.

21

Los principales sacerdotes de los Judíos le Decían a Pilato: --No escribas: "Rey de los Judíos", sino: "Este dijo: 'Soy rey de los Judíos.'"

22

Pilato Respondió: --Lo que he escrito, he escrito.

23

Cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron los vestidos de él e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Además, tomaron la Túnica, pero la Túnica no Tenía costura; era tejida entera de arriba abajo.

24

Por esto dijeron uno a otro: --No la partamos; Más bien echemos suertes sobre ella, para ver de quién Será. Esto Sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: Partieron entre Sí mis vestidos y sobre mis vestiduras echaron suertes. Y Así lo hicieron los soldados.

25

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María esposa de Cleofas y María Magdalena.

26

Cuando Jesús vio a su madre y al Discípulo a quien amaba, de pie junto a ella, dijo a su madre: --Mujer, he Ahí tu hijo.

27

Después dijo al Discípulo: --He Ahí tu madre. Y desde aquella hora el Discípulo la Recibió en su casa.

28

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo se Había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: --Tengo sed.

29

Había Allí una vasija llena de vinagre. Entonces pusieron en un hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca.

30

Cuando Jesús Recibió el vinagre, dijo: --¡Consumado es! Y habiendo inclinado la cabeza, Entregó el Espíritu.

31

Entonces los Judíos, por cuanto era el Día de la Preparación, y para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el Sábado (pues era el Gran Sábado), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas y fuesen quitados.

32

Luego los soldados fueron y quebraron las piernas al primero, y después al otro que Había sido crucificado con él.

33

Pero cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas;

34

pero uno de los soldados le Abrió el costado con una lanza, y Salió al instante sangre y agua.

35

El que lo ha visto ha dado testimonio, y su testimonio es verdadero. El sabe que dice la verdad, para que vosotros también Creáis.

36

Porque estas cosas sucedieron Así para que se cumpliese la Escritura que dice: Ninguno de sus huesos Será quebrado.

37

También otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.

38

Después de esto, José de Arimatea, que era Discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los Judíos, Pidió a Pilato que le permitiese quitar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo Permitió. Por tanto, él fue y Llevó su cuerpo.

39

También Nicodemo, que al principio Había venido a Jesús de noche, fue llevando un compuesto de mirra y áloes, como cien libras.

40

Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con las especias, de acuerdo con la costumbre Judía de sepultar.

41

En el lugar donde Había sido crucificado Había un huerto, y en el huerto Había un sepulcro nuevo, en el cual Todavía no se Había puesto a nadie.

42

Allí, pues, por causa del Día de la Preparación de los Judíos y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.