1
Libro de la Genealogía de
Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.
2
Abraham Engendró a Isaac; Isaac
Engendró a Jacob; Jacob Engendró a Judá y a sus hermanos;
3
Judá Engendró de Tamar a Fares y
a Zéraj; Fares Engendró a Hesrón; Hesrón Engendró a
4
5
Salmón Engendró de Rajab a Boaz;
Boaz Engendró de Rut a Obed; Obed Engendró a Isaí;
6
Isaí Engendró al rey David. David
Engendró a Salomón, de la que fue mujer de Urías;
7
Salomón Engendró a Roboam; Roboam
Engendró a Abías; Abías Engendró a Asa;
8
Asa Engendró a Josafat; Josafat
Engendró a Joram; Joram Engendró a Uzías;
9
Uzías Engendró a Jotam; Jotam
Engendró a Acaz; Acaz Engendró a Ezequías;
10
Ezequías Engendró a Manasés;
Manasés Engendró a Amón; Amón Engendró a Josías;
11
Josías Engendró a Jeconías y a
sus hermanos en el tiempo de la Deportación a Babilonia.
12
Después de la Deportación a
Babilonia, Jeconías Engendró a Salatiel; Salatiel Engendró a Zorobabel;
13
Zorobabel Engendró a Abiud; Abiud
Engendró a Eliaquim; Eliaquim Engendró a Azor;
14
Azor Engendró a Sadoc; Sadoc
Engendró a Aquim; Aquim Engendró a Eliud;
15
Eliud Engendró a Eleazar; Eleazar
Engendró a Matán; Matán Engendró a Jacob.
16
Jacob Engendró a José, marido de
María, de la cual Nació Jesús, llamado el Cristo.
17
De manera que todas las
generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones, y desde David
hasta la Deportación a Babilonia son catorce generaciones, y desde la
Deportación a Babilonia hasta el Cristo son catorce generaciones.
18
El nacimiento de Jesucristo fue
Así: Su madre María estaba desposada con José; y antes de que se unieran, se
Halló que ella Había concebido
19
José, su marido,
20
Mientras él pensaba en esto, he
Aquí un ángel del Señor se le Apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de
David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que ha sido engendrado en
ella es
21
Ella Dará a luz un hijo; y
Llamarás su nombre Jesús, porque él Salvará a su pueblo de sus pecados."
22
Todo esto Aconteció para que se
cumpliese lo que Habló el Señor por medio
23
He Aquí, la virgen Concebirá y
Dará a luz un hijo, y Llamarán su nombre Emanuel, que traducido quiere decir:
Dios con nosotros.
24
Cuando José Despertó del sueño,
hizo
25
Pero no la Conoció hasta que ella
dio a luz un hijo, y Llamó su nombre Jesús.
1
Jesús Nació en Belén de Judea, en
Días del rey Herodes. Y he Aquí unos magos vinieron
2
preguntando: --¿Dónde Está el rey
de los Judíos, que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el oriente y
hemos venido para adorarle.
3
Cuando el rey Herodes Oyó esto,
se Turbó, y toda Jerusalén con él.
4
Y habiendo convocado a todos los
principales sacerdotes y a los escribas
5
Ellos le dijeron: --En Belén de
Judea, porque Así Está escrito por el profeta:
6
Y Tú, Belén, en la tierra de
Judá, de ninguna manera eres la Más pequeña entre los gobernadores de Judá;
porque de ti Saldrá un gobernante que Pastoreará a mi pueblo
7
Entonces Herodes Llamó en secreto
a los magos e Indagó de ellos el tiempo de la Aparición de la estrella.
8
Y Enviándolos a Belén, les dijo:
--Id y averiguad con cuidado acerca
9
Ellos, después de Oír al rey, se
fueron. Y he Aquí la estrella que Habían visto en el oriente iba delante de
ellos, hasta que Llegó y se detuvo sobre donde estaba el niño.
10
Al ver la estrella, se
regocijaron con gran Alegría.
11
Cuando entraron en la casa,
vieron al niño con María su madre, y Postrándose le adoraron. Entonces abrieron
sus tesoros y le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra.
12
Pero advertidos por Revelación en
sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su País por otro camino.
13
Después que ellos partieron, he
Aquí un ángel del Señor Apareció en sueños a José, diciendo: "Levántate; toma al
niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate Allá hasta que yo te diga, porque
Herodes va a buscar al niño para matarlo."
14
Entonces José se Levantó, Tomó de
noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.
15
Y estuvo Allí hasta la muerte de
Herodes, para que se cumpliese lo que Habló el Señor por medio
16
Entonces Herodes, al verse
burlado por los magos, se Enojó sobremanera y Mandó matar a todos los niños
varones en Belén y en todos sus alrededores, de dos años de edad para abajo,
conforme al tiempo que Había averiguado de los magos.
17
Entonces se Cumplió lo dicho por
medio
18
Voz fue Oída en Ramá; grande
llanto y Lamentación. Raquel lloraba por sus hijos, y no Quería ser consolada,
porque perecieron.
19
Cuando Había muerto Herodes, he
Aquí un ángel
20
diciendo: "Levántate, toma al
niño y a su madre, y vé a la tierra de
21
Entonces él se Levantó, Tomó al
niño y a su madre, y Entró en la tierra de
22
Pero, al Oír que Arquelao reinaba
en
23
Habiendo llegado, Habitó en la
ciudad que se llama Nazaret. Así se Cumplió lo dicho por medio de los profetas,
que Había de ser llamado nazareno.
1
En aquellos Días Apareció Juan el
Bautista predicando en el desierto de
2
y diciendo: "Arrepentíos, porque
el reino de los cielos se ha acercado."
3
Pues éste es aquel de quien fue
dicho por medio
4
Juan mismo estaba vestido de pelo
de camello y con un cinto de cuero a la cintura. Su comida era langostas y miel
silvestre.
5
Entonces Salían a él Jerusalén y
toda
6
y confesando sus pecados eran
bautizados por él en el Río Jordán.
7
Pero cuando Juan vio que muchos
de los fariseos y de los saduceos Venían a su bautismo, les Decía: "¡Generación
de Víboras! ¿Quién os Enseñó a huir de la ira venidera?
8
Producid, pues, frutos dignos de
arrepentimiento;
9
y no penséis decir dentro de
vosotros: 'A Abraham tenemos por padre.' Porque yo os digo que aun de estas
piedras Dios puede levantar hijos a Abraham.
10
El hacha ya Está puesta a la Raíz
de los árboles. Por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado
al fuego.
11
Yo, a la verdad, os bautizo en
agua para arrepentimiento; pero el que viene después de Mí, cuyo calzado no soy
digno de llevar, es Más poderoso que yo. El os Bautizará en el
12
Su aventador Está en su mano, y
Limpiará su era. Recogerá su trigo en el granero y Quemará la paja en el fuego
que nunca se Apagará."
13
Entonces Jesús vino de Galilea al
Jordán, a Juan, para ser bautizado por él.
14
Pero Juan procuraba Impedírselo
diciendo: --Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y Tú vienes a Mí?
15
Pero Jesús le Respondió:
--Permítelo por ahora, porque Así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces
se lo Permitió.
16
Y cuando Jesús fue bautizado, en
seguida Subió del agua, y he Aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al
Espíritu de Dios que Descendía
17
Y he Aquí, una voz de los cielos
Decía: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia."
1
Entonces Jesús fue llevado por el
Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
2
Y después de haber ayunado
cuarenta Días y cuarenta noches, tuvo hambre.
3
El tentador se Acercó y le dijo:
--Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
4
Pero él Respondió y dijo:
--Escrito Está: No Sólo de pan Vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale
de la boca de Dios.
5
Entonces el diablo le Llevó a la
santa ciudad, le puso de pie sobre el Pináculo del templo,
6
y le dijo: --Si eres Hijo de
Dios, échate abajo, porque escrito Está: A sus ángeles Mandará acerca de ti, y
en sus manos te Llevarán, de modo que nunca tropieces con tu pie en piedra.
7
Jesús le dijo: --Además Está
escrito: No Pondrás a prueba al Señor tu Dios.
8
Otra vez el diablo le Llevó a un
monte muy alto, y le Mostró todos los reinos
9
Y le dijo: --Todo esto te daré,
si postrado me adoras.
10
Entonces Jesús le dijo: --Vete,
Satanás, porque escrito Está: Al Señor tu Dios Adorarás y a él solo Servirás.
11
Entonces el diablo le Dejó, y he
Aquí, los ángeles vinieron y le Servían.
12
Y cuando Jesús Oyó que Juan Había
sido encarcelado, Regresó a Galilea.
13
Y habiendo dejado Nazaret, fue y
Habitó en Capernaúm, ciudad junto al mar en la Región de Zabulón y Neftalí,
14
para que se cumpliese lo dicho
por medio
15
Tierra de Zabulón y tierra de
Neftalí, camino
16
El pueblo que moraba en tinieblas
vio una gran luz. A los que moraban en Región y sombra de muerte, la luz les
Amaneció.
17
Desde entonces Jesús Comenzó a
predicar y a decir: "¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha
acercado!"
18
Mientras andaba junto al mar de
Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, que es llamado Pedro, y a su hermano
Andrés. Estaban echando una red en el mar, porque eran pescadores.
19
Y les dijo: "Venid en pos de Mí,
y os haré pescadores de hombres."
20
Y de inmediato ellos dejaron sus
redes y le siguieron.
21
Y pasando Más adelante, vio a
otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo y Juan su hermano, en la barca con su
padre Zebedeo, arreglando sus redes. Los Llamó,
22
y en seguida ellos dejaron la
barca y a su padre, y le siguieron.
23
Jesús Recorría toda Galilea
enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio
24
Su fama Corrió por toda Siria, y
le trajeron todos los que Tenían males: los que Padecían diversas enfermedades y
dolores, los endemoniados, los Lunáticos y los Paralíticos. Y él los Sanó.
25
Le siguieron grandes multitudes
de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y
1
Cuando vio la multitud, Subió al
monte; y al sentarse él, se le acercaron sus Discípulos.
2
Y abriendo su boca, les enseñaba
diciendo:
3
"Bienaventurados los pobres en
Espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
4
"Bienaventurados los que lloran,
porque ellos Serán consolados.
5
"Bienaventurados los mansos,
porque ellos Recibirán la tierra por heredad.
6
"Bienaventurados los que tienen
hambre y sed de justicia, porque ellos Serán saciados.
7
"Bienaventurados los
misericordiosos, porque ellos Recibirán misericordia.
8
"Bienaventurados los de limpio
Corazón, porque ellos Verán a Dios.
9
"Bienaventurados los que hacen
10
"Bienaventurados los que son
perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
11
"Bienaventurados sois cuando os
vituperan y os persiguen, y dicen toda clase de mal contra vosotros por mi
causa, mintiendo.
12
Gozaos y alegraos, porque vuestra
recompensa es grande en los cielos; pues Así persiguieron a los profetas que
fueron antes de vosotros.
13
"Vosotros sois la sal de la
tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué Será salada? No vale Más para
nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.
14
"Vosotros sois la luz
15
Tampoco se enciende una Lámpara
para ponerla debajo de un Cajón, sino sobre el candelero; y Así alumbra a todos
los que Están en la casa.
16
Así alumbre vuestra luz delante
de los hombres, de modo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro
Padre que Está en los cielos.
17
"No penséis que he venido para
abrogar la Ley o los Profetas. No he venido para abrogar, sino para cumplir.
18
De cierto os digo que hasta que
pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni una tilde Pasará de la ley
hasta que todo haya sido cumplido.
19
"Por lo tanto, cualquiera que
quebranta el Más pequeño de estos mandamientos y Así enseña a los hombres, Será
considerado el Más pequeño en el reino de los cielos. Pero cualquiera que los
cumple y los enseña, éste Será considerado grande en el reino de los cielos.
20
Porque os digo que a menos que
vuestra justicia sea mayor que la de los escribas y de los fariseos, Jamás
entraréis en el reino de los cielos.
21
"Habéis Oído que fue dicho a los
antiguos: No Cometerás homicidio; y cualquiera que comete homicidio Será
culpable en el juicio.
22
Pero yo os digo que todo el que
se enoja con su hermano Será culpable en el juicio. Cualquiera que le llama a su
hermano 'necio' Será culpable ante el Sanedrín; y cualquiera que le llama
'fatuo' Será expuesto al infierno de fuego.
23
"Por tanto, si has Traído tu
ofrenda al altar y Allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
24
deja tu ofrenda Allí delante
25
"Reconcíliate pronto con tu
adversario mientras Estás con él en el camino; no sea que el adversario te
entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la Cárcel.
26
De cierto te digo que Jamás
Saldrás de Allí hasta que pagues el último cuadrante.
27
"Habéis Oído que fue dicho: No
Cometerás adulterio.
28
Pero yo os digo que todo el que
mira a una mujer para codiciarla ya Adulteró con ella en su Corazón.
29
Por tanto, si tu ojo derecho te
es Ocasión de caer, Sácalo y échalo de ti. Porque es mejor para ti que se pierda
uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
30
Y si tu mano derecha te es
Ocasión de caer, Córtala y échala de ti. Porque es mejor para ti que se pierda
uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
31
"También fue dicho: Cualquiera
que despide a su mujer, déle carta de divorcio.
32
Pero yo os digo que todo aquel
que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de adulterio, hace que ella
cometa adulterio. Y el que se casa con la mujer divorciada comete adulterio.
33
"Además, habéis Oído que fue
dicho a los antiguos: No Jurarás falsamente; sino que Cumplirás al Señor tus
juramentos.
34
Pero yo os digo: No juréis en
ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
35
ni por la tierra, porque es el
estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad
36
No Jurarás ni por tu cabeza,
porque no puedes hacer que un cabello sea ni blanco ni negro.
37
Pero sea vuestro hablar, 'Sí',
'Sí', y 'no', 'no'. Porque lo que va Más Allá de esto, procede
38
"Habéis Oído que fue dicho a los
antiguos: Ojo por ojo y diente por diente.
39
Pero yo os digo: No Resistáis al
malo. Más bien, a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele
también la otra.
40
Y al que quiera llevarte a juicio
y quitarte la Túnica, déjale también el manto.
41
A cualquiera que te obligue a
llevar carga por una milla, vé con él dos.
42
Al que te pida, dale; y al que
quiera tomar de ti prestado, no se lo niegues.
43
"Habéis Oído que fue dicho:
Amarás a tu Prójimo y Aborrecerás a tu enemigo.
44
Pero yo os digo: Amad a vuestros
enemigos, y orad por los que os persiguen;
45
de modo que Seáis hijos de
vuestro Padre que Está en los cielos, porque él hace salir su sol sobre malos y
buenos, y hace llover sobre justos e injustos.
46
Porque si Amáis a los que os
aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?
47
Y si Saludáis solamente a
vuestros hermanos, ¿qué hacéis de Más? ¿No hacen eso mismo los gentiles?
48
Sed, pues, vosotros perfectos,
1
"Guardaos de hacer vuestra
justicia delante de los hombres, para ser vistos por ellos. De lo contrario, no
tendréis recompensa de vuestro Padre que Está en los cielos.
2
Cuando, pues, hagas obras de
misericordia, no hagas tocar trompeta delante de ti,
3
Pero cuando Tú hagas obras de
misericordia, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,
4
de modo que tus obras de
misericordia sean en secreto. Y tu Padre que ve en secreto te Recompensará.
5
"Cuando oréis, no Seáis
6
Pero Tú, cuando ores, entra en tu
Habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que Está en secreto; y tu Padre
que ve en secreto te Recompensará.
7
Y al orar, no uséis vanas
repeticiones,
8
Por tanto, no os Hagáis
semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad
antes que vosotros le Pidáis.
9
Vosotros, pues, orad Así: Padre
nuestro que Estás en los cielos: Santificado sea tu nombre,
10
venga tu reino, sea hecha tu
voluntad,
11
El pan nuestro de cada Día,
Dánoslo hoy.
12
Perdónanos nuestras deudas,
13
Y no nos metas en Tentación, mas
Líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los
siglos. Amén.
14
Porque si Perdonáis a los hombres
sus ofensas, vuestro Padre celestial también os Perdonará a vosotros.
15
Pero si no Perdonáis a los
hombres, tampoco vuestro Padre os Perdonará vuestras ofensas.
16
"Cuando ayunéis, no os Hagáis los
Decaídos,
17
Pero Tú, cuando ayunes, unge tu
cabeza y Lávate la cara,
18
de modo que no muestres a los
hombres que ayunas, sino a tu Padre que Está en secreto. Y tu Padre que ve en
secreto te Recompensará.
19
"No acumuléis para vosotros
tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corrompen, y donde los
ladrones se meten y roban.
20
Más bien, acumulad para vosotros
tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corrompen, y donde los
ladrones no se meten ni roban.
21
Porque donde esté tu tesoro, Allí
también Estará tu Corazón.
22
"La Lámpara del cuerpo es el ojo.
Así que, si tu ojo Está sano, todo tu cuerpo Estará lleno de luz.
23
Pero si tu ojo es malo, todo tu
cuerpo Estará en tinieblas. De modo que, si la luz que hay en ti es oscuridad,
¡Cuán grande es esa oscuridad!
24
"Nadie puede servir a dos
señores; porque Aborrecerá al uno y Amará al otro, o se Dedicará al uno y
Menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
25
"Por tanto os digo: No os afanéis
por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro
cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida Más que el alimento, y el cuerpo
Más que el vestido?
26
Mirad las aves
27
¿Quién de vosotros Podrá, por Más
que se afane, añadir a su estatura un codo?
28
¿Por qué os Afanáis por el
vestido? Mirad los lirios
29
pero os digo que ni aun Salomón,
con toda su gloria, fue vestido
30
Si Dios viste Así la hierba
31
"Por tanto, no os afanéis
diciendo: '¿Qué comeremos?' o '¿Qué beberemos?' o '¿Con qué nos cubriremos?'
32
Porque los gentiles buscan todas
estas cosas, pero vuestro Padre que Está en los cielos sabe que tenéis necesidad
de todas estas cosas.
33
Más bien, buscad primeramente el
reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os Serán añadidas.
34
Así que, no os afanéis por el Día
de mañana, porque el Día de mañana Traerá su propio Afán. Basta a cada Día su
propio mal.
1
"No juzguéis, para que no Seáis
juzgados.
2
Porque con el juicio con que
Juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que Medís se os Medirá.
3
"¿Por qué miras la brizna de paja
que Está en el ojo de tu hermano, y dejas de ver la viga que Está en tu propio
ojo?
4
¿Cómo Dirás a tu hermano: 'Deja
que yo saque la brizna de tu ojo', y he Aquí la viga Está en el tuyo?
5
¡Hipócrita! Saca primero la viga
de tu propio ojo, y entonces Podrás ver para sacar la brizna
6
"No deis lo santo a los perros,
ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y
después se vuelvan contra vosotros y os despedacen.
7
"Pedid, y se os Dará. Buscad y
hallaréis. Llamad, y se os Abrirá.
8
Porque todo el que pide recibe,
el que busca halla, y al que llama se le Abrirá.
9
¿Qué hombre hay entre vosotros
que, al hijo que le pide pan, le Dará una piedra?
10
¿O al que le pide pescado, le
Dará una serpiente?
11
Pues si vosotros, siendo malos,
sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿Cuánto Más vuestro Padre que Está en
los cielos Dará cosas buenas a los que le piden?
12
"Así que, todo lo que Queráis que
los hombres hagan por vosotros, Así también haced por ellos, porque esto es la
Ley y los Profetas.
13
"Entrad por la puerta estrecha;
porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la Perdición, y son
muchos los que entran por ella.
14
Pero ¡qué estrecha es la puerta y
qué angosto el camino que lleva a la vida! Y son pocos los que la hallan.
15
"Guardaos de los falsos profetas,
que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces.
16
Por sus frutos los conoceréis.
¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?
17
Así también, todo árbol sano da
buenos frutos, pero el árbol podrido da malos frutos.
18
El árbol sano no puede dar malos
frutos, ni tampoco puede el árbol podrido dar buenos frutos.
19
Todo árbol que no lleva buen
fruto es cortado y echado en el fuego.
20
Así que, por sus frutos los
conoceréis.
21
"No todo el que me dice 'Señor,
Señor' Entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi
Padre que Está en los cielos.
22
Muchos me Dirán en aquel Día:
'¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre? ¿En tu nombre no echamos
demonios? ¿Y en tu nombre no hicimos muchas obras poderosas?'
23
Entonces yo les declararé: 'Nunca
os he conocido. ¡Apartaos de Mí, obradores de maldad!'
24
"Cualquiera, pues, que me oye
estas palabras y las hace, Será semejante a un hombre prudente que Edificó su
casa sobre la peña.
25
Y Cayó la lluvia, vinieron
torrentes, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa. Pero ella no se
Derrumbó, porque se Había fundado sobre la peña.
26
"Pero todo el que me oye estas
palabras y no las hace, Será semejante a un hombre insensato que Edificó su casa
sobre la arena.
27
Cayó la lluvia, vinieron
torrentes, y soplaron vientos, y azotaron contra aquella casa. Y se Derrumbó, y
fue grande su ruina."
28
Y Aconteció que cuando Jesús
Terminó estas palabras, las multitudes estaban maravilladas de su enseñanza;
29
porque les enseñaba
1
Cuando Descendió del monte, le
Siguió mucha gente.
2
Y he Aquí vino un leproso y se
Postró ante él diciendo: --¡Señor, si quieres, puedes limpiarme!
3
Jesús Extendió la mano y le Tocó
diciendo: --Quiero. ¡Sé limpio! Y al instante Quedó limpio de la lepra.
4
Entonces Jesús le dijo: --Mira,
no lo digas a nadie; pero vé, muéstrate al sacerdote y ofrece la ofrenda que
Mandó Moisés, para testimonio a ellos.
5
Cuando Jesús Entró en Capernaúm,
vino a él un Centurión y le Rogó
6
diciendo: --Señor, mi criado Está
postrado en casa, Paralítico, y sufre terribles dolores.
7
Y le dijo: --Yo iré y le sanaré.
8
Respondió el Centurión y dijo:
--Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo. Solamente di la palabra, y
mi criado Será sanado.
9
Porque yo también soy un hombre
bajo autoridad y tengo soldados bajo mi mando. Si digo a éste: "Vé", él va; si
digo al otro: "Ven", él viene; y si digo a mi siervo: "Haz esto", él lo hace.
10
Cuando Jesús Oyó esto, se
Maravilló y dijo a los que le Seguían: --De cierto os digo que no he hallado
11
Y os digo que muchos Vendrán del
oriente y
12
pero los hijos
13
Entonces Jesús dijo al Centurión:
--Vé, y
14
Entró Jesús en la casa de Pedro,
y vio que su suegra estaba postrada en cama con fiebre.
15
El le Tocó la mano, y la fiebre
la Dejó. Luego ella se Levantó y Comenzó a servirle.
16
Al atardecer, trajeron a él
muchos endemoniados. Con su palabra Echó fuera a los Espíritus y Sanó a todos
los enfermos,
17
de modo que se cumpliese lo dicho
por medio
18
Cuando se vio rodeado de una
multitud, Jesús Mandó que pasasen a la otra orilla.
19
Entonces se le Acercó un escriba
y le dijo: --Maestro, te seguiré a dondequiera que Tú vayas.
20
Jesús le dijo: --Las zorras
tienen cuevas, y las aves
21
Otro de sus Discípulos le dijo:
--Señor, Permíteme que primero vaya y entierre a mi padre.
22
Pero Jesús le dijo: --Sígueme y
deja que los muertos entierren a sus muertos.
23
El Entró en la barca, y sus
Discípulos le siguieron.
24
Y de repente se Levantó una
tempestad tan grande en el mar que las olas Cubrían la barca, pero él Dormía.
25
Y Acercándose, le despertaron
diciendo: --¡Señor, Sálvanos, que perecemos!
26
Y él les dijo: --¿Por qué Estáis
miedosos, hombres de poca fe? Entonces se Levantó y Reprendió a los vientos y al
mar, y se hizo grande bonanza.
27
Los hombres se maravillaron y
Decían: --¿Qué clase de hombre es éste, que hasta los vientos y el mar le
obedecen?
28
Una vez llegado a la otra orilla,
a la Región de los gadarenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que
Habían salido de los sepulcros. Eran violentos en extremo, tanto que nadie Podía
pasar por aquel camino.
29
Y he Aquí, ellos lanzaron gritos
diciendo: --¿Qué tienes con nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido Acá para
atormentarnos antes de tiempo?
30
Lejos de ellos estaba paciendo un
gran hato de cerdos,
31
y los demonios le rogaron
diciendo: --Si nos echas fuera, Envíanos a aquel hato de cerdos.
32
El les dijo: --¡Id! Ellos
salieron y se fueron a los cerdos, y he Aquí todo el hato de cerdos se Lanzó al
mar por un despeñadero, y murieron en el agua.
33
Los que apacentaban los cerdos
huyeron, se fueron a la ciudad y lo contaron todo, aun lo que Había pasado a los
endemoniados.
34
Y he Aquí, toda la ciudad Salió
al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaban que se fuera de sus
territorios.
1
Habiendo entrado en la barca,
Jesús Pasó a la otra orilla y Llegó a su propia ciudad.
2
Entonces le trajeron un
Paralítico tendido sobre una camilla. Y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al
Paralítico: --Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.
3
He Aquí, algunos de los escribas
dijeron entre Sí: --¡Este blasfema!
4
Y conociendo Jesús sus
pensamientos, les dijo: --¿Por qué Pensáis mal en vuestros corazones?
5
Porque, ¿qué es Más Fácil decir:
"Tus pecados te son perdonados" o decir: "Levántate y anda"?
6
Pero para que Sepáis que el Hijo
del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados en la tierra, --entonces dijo
al Paralítico--: ¡Levántate; toma tu camilla y vete a tu casa!
7
Y se Levantó y se fue a su casa.
8
Cuando las multitudes vieron
esto, temieron y glorificaron a Dios, quien Había dado semejante autoridad a los
hombres.
9
Pasando de Allí Más adelante,
Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el lugar de los tributos
Públicos, y le dijo: "¡Sígueme!" Y él se Levantó y le Siguió.
10
Sucedió que, estando Jesús
sentado a la mesa en casa, he Aquí muchos publicanos y pecadores que Habían
venido estaban sentados a la mesa con Jesús y sus Discípulos.
11
Y cuando los fariseos le vieron,
Decían a sus Discípulos: --¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y
pecadores?
12
Al Oírlo, Jesús les dijo: --Los
sanos no tienen necesidad de médico, sino los que Están enfermos.
13
Id, pues, y aprended qué
significa: Misericordia quiero y no sacrificio. Porque yo no he venido para
llamar a justos, sino a pecadores.
14
Entonces los Discípulos de Juan
fueron a Jesús y dijeron: --¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos
frecuentemente, pero tus Discípulos no ayunan?
15
Jesús les dijo: --¿Pueden tener
luto los que Están de bodas mientras el novio Está con ellos? Pero Vendrán Días
cuando el novio les Será quitado, y entonces Ayunarán.
16
Nadie pone parche de tela nueva
en vestido viejo, porque el parche tira
17
Tampoco echan vino nuevo en odres
viejos, porque los odres se rompen, el vino se derrama, y los odres se echan a
perder. Más bien, echan vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan.
18
Mientras él hablaba estas cosas,
he Aquí vino un hombre principal y se Postró delante de él diciéndole: --Mi hija
acaba de morir. Pero ven y pon tu mano sobre ella, y Vivirá.
19
Jesús se Levantó y le Siguió con
sus Discípulos.
20
Y he Aquí una mujer que Sufría de
hemorragia desde Hacía doce años, se le Acercó por Detrás y Tocó el borde de su
manto;
21
porque ella pensaba dentro de Sí:
"Si solamente toco su vestido, seré sanada."
22
Pero Jesús, volviéndose y
Mirándola, dijo: --Ten ánimo, hija, tu fe te ha salvado. Y la mujer fue sanada
desde aquella hora.
23
Cuando Jesús Llegó a la casa
24
les dijo: --Apartaos, porque la
muchacha no ha muerto, sino que duerme. Y se burlaban de él.
25
Cuando Habían sacado a la gente,
él Entró y la Tomó de la mano; y la muchacha se Levantó.
26
Y Salió esta noticia por toda
aquella tierra.
27
Mientras Jesús pasaba de Allí, le
siguieron dos ciegos clamando a gritos y diciendo: --¡Ten misericordia de
nosotros, hijo de David!
28
Cuando él Llegó a la casa, los
ciegos vinieron a él. Y Jesús les dijo: --¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos
dijeron: --Sí, Señor.
29
Entonces les Tocó los ojos
diciendo: --Conforme a vuestra fe os sea hecho.
30
Y los ojos de ellos fueron
abiertos. Entonces Jesús les Encargó rigurosamente diciendo: --Mirad que nadie
lo sepa.
31
Pero ellos salieron y difundieron
su fama por toda aquella tierra.
32
Mientras aquéllos Salían, he Aquí
le trajeron un hombre mudo endemoniado.
33
Y tan pronto fue echado fuera el
demonio, el mudo Habló. Y las multitudes se maravillaban diciendo: --¡Nunca se
ha visto semejante cosa en
34
Pero los fariseos Decían: --Por
el Príncipe de los demonios echa fuera los demonios.
35
Jesús Recorría todas las ciudades
y las aldeas, enseñando en sus sinagogas, predicando el evangelio
36
Y cuando vio las multitudes, tuvo
Compasión de ellas; porque estaban acosadas y desamparadas
37
Entonces dijo a sus Discípulos:
"A la verdad, la mies es mucha, pero los obreros son pocos.
38
Rogad, pues, al Señor de la mies,
que Envíe obreros a su mies."
1
Entonces Llamó a sus doce
Discípulos y les dio autoridad sobre los Espíritus inmundos para echarlos fuera,
y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
2
Los nombres de los doce Apóstoles
son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; también Jacobo
hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;
3
Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo
el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Tadeo;
4
Simón el cananita y Judas
Iscariote, quien le Entregó.
5
A estos doce los Envió Jesús,
Dándoles instrucciones diciendo: "No Vayáis por los caminos de los gentiles, ni
entréis en las ciudades de los samaritanos.
6
Pero id, Más bien, a las ovejas
perdidas de la casa de
7
Y cuando Vayáis, predicad
diciendo: 'El reino de los cielos se ha acercado.'
8
Sanad enfermos, resucitad
muertos, limpiad leprosos, echad fuera demonios. De gracia habéis recibido; dad
de gracia.
9
"No os Proveáis ni de oro, ni de
plata, ni de cobre en vuestros cintos.
10
Tampoco llevéis bolsas para el
camino, ni dos vestidos, ni zapatos, ni Bastón; porque el obrero es digno de su
alimento.
11
En cualquier ciudad o aldea donde
entréis, averiguad quién en ella sea digno y quedaos Allí hasta que Salgáis.
12
Al entrar en la casa, saludadla.
13
Si la casa es digna, venga
vuestra paz sobre ella. Pero si no es digna, vuelva vuestra paz a vosotros.
14
Y en caso de que no os reciban ni
escuchen vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de
vuestros pies.
15
De cierto os digo que en el Día
del juicio Será Más tolerable para los de la tierra de Sodoma y de Gomorra, que
para aquella ciudad.
16
"He Aquí, yo os Envío
17
Guardaos de los hombres, porque
os Entregarán a los tribunales y en sus sinagogas os Azotarán.
18
Seréis llevados aun ante
gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio a ellos y a los gentiles.
19
Pero cuando os entreguen, no os
preocupéis de Cómo o qué hablaréis, porque os Será dado en aquella hora lo que
habéis de decir.
20
Pues no sois vosotros los que
hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre que Hablará en vosotros.
21
"El hermano Entregará a muerte a
su hermano, y el padre a su hijo. Se Levantarán los hijos contra sus padres y
los Harán morir.
22
Y seréis aborrecidos de todos por
causa de mi nombre. Pero el que persevere hasta el fin, éste Será salvo.
23
Y cuando os persigan en una
ciudad, huid a la otra. Porque de cierto os digo que de Ningún modo acabaréis de
recorrer todas las ciudades de
24
"El Discípulo no es Más que su
maestro, ni el siervo Más que su señor.
25
Bástale al Discípulo ser
26
"Así que, no les Temáis. Porque
no hay nada encubierto que no Será revelado, ni oculto que no Será conocido.
27
Lo que os digo en privado,
decidlo en Público; y lo que Oís al Oído, proclamadlo desde las azoteas.
28
No Temáis a los que matan el
cuerpo pero no pueden matar al alma. Más bien, temed a aquel que puede destruir
tanto el alma
29
¿Acaso no se venden dos pajaritos
por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el consentimiento de
vuestro Padre.
30
Pues aun vuestros cabellos Están
todos contados.
31
Así que, no Temáis; Más valéis
vosotros que muchos pajaritos.
32
"Por tanto, a todo el que me
confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que
Está en los cielos.
33
Y a cualquiera que me niegue
delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que Está en los
cielos.
34
"No penséis que he venido para
traer paz a la tierra. No he venido para traer paz, sino espada.
35
Porque yo he venido para poner en
Disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera
contra su suegra.
36
Y los enemigos de un hombre Serán
los de su propia casa.
37
"El que ama a padre o a madre Más
que a Mí no es digno de Mí, y el que ama a hijo o a hija Más que a Mí no es
digno de Mí.
38
El que no toma su cruz y sigue en
pos de Mí no es digno de Mí.
39
El que halla su vida la Perderá,
y el que pierde su vida por mi causa la Hallará.
40
"El que os recibe a vosotros a Mí
me recibe, y el que me recibe a Mí recibe al que me Envió.
41
El que recibe a un profeta porque
es profeta, Recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es
justo, Recibirá recompensa de justo.
42
Cualquiera que da a uno de estos
pequeñitos un vaso de agua Fría solamente porque es mi Discípulo, de cierto os
digo que Jamás Perderá su recompensa."
1
Aconteció que, cuando Jesús Acabó
de dar instrucciones a sus doce Discípulos, se fue de Allí a enseñar y a
predicar en las ciudades de ellos.
2
Ahora bien, cuando Oyó Juan en la
Cárcel de los hechos de Cristo, Envió a él por medio de sus Discípulos,
3
y le dijo: --¿Eres Tú aquel que
ha de venir, o esperaremos a otro?
4
Y respondiendo Jesús les dijo:
--Id y haced saber a Juan las cosas que Oís y veis:
5
Los ciegos ven, los cojos andan,
los leprosos son hechos limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y
a los pobres se les anuncia el evangelio.
6
Y bienaventurado es el que no
toma ofensa en Mí.
7
Mientras ellos se iban, Jesús
Comenzó a hablar de Juan a las multitudes: "¿Qué salisteis a ver en el desierto?
¿Una caña sacudida por el viento?
8
Entonces, ¿qué salisteis a ver?
¿Un hombre vestido de ropa delicada? He Aquí, los que se visten con ropa
delicada Están en los palacios de los reyes.
9
Entonces, ¿qué salisteis a ver?
¿Un profeta? ¡Sí, os digo, y Más que profeta!
10
Este es aquel de quien Está
escrito: He Aquí yo Envío mi mensajero delante de tu rostro, quien Preparará tu
camino delante de ti.
11
De cierto os digo que no se ha
levantado entre los nacidos de mujer Ningún otro mayor que Juan el Bautista. Sin
embargo, el Más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.
12
Desde los Días de Juan el
Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos se
apoderan de él.
13
Porque todos los Profetas y la
Ley profetizaron hasta Juan.
14
Y si lo queréis recibir, él es el
Elías que Había de venir.
15
El que tiene Oídos, oiga.
16
"Pero, ¿a qué compararé esta
Generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas y dan
voces a sus compañeros,
17
diciendo: 'Os tocamos la flauta,
y no bailasteis; entonamos canciones de duelo y no lamentasteis.'
18
Porque vino Juan, que no Comía ni
Bebía, y dicen: 'Tiene demonio.'
19
Y vino el Hijo del Hombre, que
come y bebe, y dicen: 'He Aquí un hombre Comilón y bebedor de vino, amigo de
publicanos y de pecadores.' Pero la Sabiduría es justificada por sus hechos."
20
Entonces Comenzó a reprender a
las ciudades en las cuales se realizaron muchos de sus hechos poderosos, porque
no se Habían arrepentido:
21
"¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti,
Betsaida! Porque si se hubieran realizado en Tiro y en Sidón los hechos
poderosos que se realizaron en vosotras, ya hace tiempo se Habrían arrepentido
en saco y ceniza.
22
Pero os digo que en el Día del
juicio el castigo para Tiro y Sidón Será Más tolerable que para vosotras.
23
"Y Tú, Capernaúm, ¿Serás exaltada
hasta el cielo? ¡Hasta el Hades Serás hundida! Porque si entre los de Sodoma se
hubieran realizado los hechos poderosos que se realizaron en ti, Habrían
permanecido hasta hoy.
24
Pero os digo que en el Día del
juicio el castigo Será Más tolerable para la tierra de Sodoma, que para ti."
25
En aquel tiempo Jesús Respondió y
dijo: "Te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
26
Sí, Padre, porque Así te Agradó.
27
"Todas las cosas me han sido
entregadas por mi Padre. Nadie conoce bien al Hijo, sino el Padre. Nadie conoce
bien al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
28
"Venid a Mí, todos los que Estáis
fatigados y cargados, y yo os haré descansar.
29
Llevad mi yugo sobre vosotros, y
aprended de Mí, que soy manso y humilde de Corazón; y hallaréis descanso para
vuestras
30
Porque mi yugo es Fácil, y ligera
mi carga."
1
En ese tiempo, Jesús Pasó por los
sembrados en Sábado. Sus Discípulos tuvieron hambre y comenzaron a arrancar
espigas y a comer.
2
Y al verlo los fariseos, le
dijeron: --Mira, tus Discípulos hacen lo que no es Lícito hacer en el Sábado.
3
El les dijo: --¿No habéis Leído
qué hizo David cuando tuvo hambre él y los que estaban con él;
4
Cómo Entró en la casa de Dios y
comieron los panes de la Presencia, cosa que no les era Lícito comer ni a él ni
a los que estaban con él, sino Sólo a los sacerdotes?
5
¿Tampoco habéis Leído en la ley
que en los Sábados los sacerdotes en el templo profanan el Sábado y quedan sin
culpa?
6
Pero os digo que uno mayor que el
templo Está Aquí.
7
Si hubierais conocido qué
significa Misericordia quiero y no sacrificio, no Habríais condenado a los que
no tienen culpa.
8
Porque el Hijo del Hombre es
Señor del Sábado.
9
Partió de Allí y fue a la
sinagoga de ellos.
10
Y he Aquí Había un hombre que
Tenía la mano paralizada; y para acusar a Jesús, le preguntaron diciendo: --¿Es
Lícito sanar en Sábado?
11
Pero él les dijo: --¿Qué hombre
hay entre vosotros que tenga una oveja, que si ésta cae en un pozo en Sábado, no
le Echará mano y la Sacará?
12
Pues, ¡Cuánto Más vale un hombre
que una oveja! De manera que es Lícito hacer bien en Sábado.
13
Entonces dijo a aquel hombre:
--Extiende tu mano. El la Extendió, y su mano fue restaurada
14
Pero saliendo los fariseos,
tomaron consejo contra él, Cómo destruirlo.
15
Como Jesús lo supo, se Apartó de
Allí. Le Siguió mucha gente, y a todos los Sanó.
16
Y les Mandó rigurosamente que no
lo dieran a conocer,
17
para que se cumpliese lo dicho
por medio
18
He Aquí mi siervo, a quien he
escogido; mi amado, en quien se complace mi
19
No Contenderá, ni Dará voces; ni
Oirá nadie su voz en las plazas.
20
La caña cascada no Quebrará, y la
mecha que humea no Apagará, hasta que saque a triunfo el juicio.
21
Y en su nombre las naciones
Pondrán su esperanza.
22
Entonces fue Traído a él un
endemoniado, ciego y mudo; y le Sanó, de manera que el mudo hablaba y Veía.
23
Toda la gente estaba Atónita y
Decía: --¿Acaso Será éste el Hijo de David?
24
Pero al Oírlo, los fariseos
dijeron: --Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebul, el Príncipe de
los demonios.
25
Pero
26
Y si Satanás echa fuera a
Satanás, contra Sí mismo Está dividido. ¿Cómo, pues, Permanecerá en pie su
reino?
27
Y si yo echo fuera los demonios
por Beelzebul, ¿por quién los echan fuera vuestros hijos? Por tanto, ellos Serán
vuestros jueces.
28
Pero si por el Espíritu de Dios
yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.
29
Porque, ¿Cómo puede alguien
entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes a menos que primero
ate al hombre fuerte? Y entonces Saqueará su casa.
30
El que no Está conmigo, contra Mí
Está; y el que conmigo no recoge, desparrama.
31
Por esto os digo que todo pecado
y blasfemia Será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu
no Será perdonada.
32
Y a cualquiera que diga palabra
contra el Hijo del Hombre le Será perdonado; pero a cualquiera que hable contra
el
33
O haced bueno el árbol y bueno su
fruto, o haced malo el árbol y malo su fruto; porque el árbol es conocido por su
fruto.
34
¡Generación de Víboras! ¿Cómo
podréis vosotros, siendo malos, hablar cosas buenas? Porque de la abundancia del
Corazón habla la boca.
35
El hombre bueno
36
Pero yo os digo que en el Día del
juicio los hombres Darán cuenta de toda palabra ociosa que hablen.
37
Porque por tus palabras Serás
justificado, y por tus palabras Serás condenado.
38
Entonces le respondieron algunos
de los escribas y de los fariseos, diciendo: --Maestro, deseamos ver de ti una
señal.
39
El Respondió y les dijo: --Una
Generación malvada y Adúltera demanda señal, pero no le Será dada ninguna señal,
sino la señal
40
Porque Así
41
Los hombres de Nínive se
Levantarán en el juicio contra esta Generación y la Condenarán, porque ellos se
arrepintieron ante la Proclamación de Jonás. ¡Y he Aquí uno mayor que Jonás Está
en este lugar!
42
La reina del Sur se Levantará en
el juicio contra esta Generación y la Condenará, porque vino de los confines de
la tierra para Oír la Sabiduría de Salomón. ¡Y he Aquí uno mayor que Salomón
Está en este lugar!
43
Cuando el Espíritu inmundo ha
salido
44
Entonces dice: "Volveré a mi casa
de donde Salí." Cuando regresa, la halla desocupada, barrida y adornada.
45
Entonces va y trae consigo otros
siete Espíritus peores que él. Y después de entrar, habitan Allí; y el estado
final de aquel hombre llega a ser peor que el primero. Así también Sucederá a
esta perversa Generación.
46
Mientras Todavía hablaba a la
gente, he Aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, buscando hablar con él.
47
Y alguien le dijo: --Mira, tu
madre y tus hermanos Están afuera, buscando hablar contigo.
48
Pero Jesús Respondió al que
hablaba con él y dijo: --¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?
49
Entonces Extendió su mano hacia
sus Discípulos y dijo: --¡He Aquí mi madre y mis hermanos!
50
Porque cualquiera que hace la
voluntad de mi Padre que Está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi
madre.
1
Aquel Día Jesús Salió de la casa
y se Sentó junto al mar.
2
Y se le Acercó mucha gente, de
manera que él Entró en una barca para sentarse, y toda la multitud estaba de pie
en la playa.
3
Entonces les Habló muchas cosas
en Parábolas, diciendo: "He Aquí un sembrador Salió a sembrar.
4
Mientras él sembraba, parte de la
semilla Cayó junto al camino; y vinieron las aves y la devoraron.
5
Y otra parte Cayó en pedregales,
donde no Había mucha tierra; y Brotó Rápidamente, porque la tierra no era
profunda.
6
Pero cuando Salió el sol, se
Quemó; y porque no Tenía Raíz, se Secó.
7
Y otra parte Cayó entre los
espinos. Los espinos crecieron y la ahogaron.
8
Y otra parte Cayó en buena tierra
y dio fruto, una a ciento, otra a sesenta y otra a treinta por uno.
9
El que tiene Oídos, que oiga."
10
Entonces se acercaron los
Discípulos y le dijeron: --¿Por qué les hablas por Parábolas?
11
Y él respondiendo les dijo:
--Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios
12
Porque al que tiene, le Será
dado, y Tendrá Más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le Será quitado.
13
Por esto les hablo por Parábolas;
porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni tampoco entienden.
14
Además, se cumple en ellos la
Profecía de Isaías, que dice: De Oído oiréis, y nunca entenderéis; y mirando
miraréis, y nunca veréis.
15
Porque el Corazón de este pueblo
se ha vuelto insensible, y con los Oídos han Oído torpemente. Han cerrado sus
ojos para que no vean con los ojos, ni oigan con los Oídos, ni entiendan con el
Corazón, ni se conviertan. Y yo los sanaré.
16
Pero ¡bienaventurados vuestros
ojos, porque ven; y vuestros Oídos, porque oyen!
17
Porque de cierto os digo que
muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y Oír lo que
Oís y no lo oyeron.
18
Vosotros, pues, Oíd la Parábola
del sembrador.
19
Cuando alguien oye la palabra
20
Y el que fue sembrado en
pedregales es el que oye la palabra y en seguida la recibe con gozo;
21
pero no tiene Raíz en Sí, sino
que es de poca Duración, y cuando viene la Aflicción o la Persecución por causa
de la palabra, en seguida tropieza.
22
Y el que fue sembrado en espinos,
éste es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y el engaño
de las riquezas ahogan la palabra, y queda sin fruto.
23
Pero el que fue sembrado en buena
tierra, éste es el que oye la palabra y la entiende, el que de veras lleva fruto
y produce, uno a ciento, otro a sesenta, y otro a treinta por uno.
24
Les Presentó otra Parábola
diciendo: "El reino de los cielos es semejante a un hombre que Sembró buena
semilla en su campo.
25
Pero mientras Dormían los
hombres, vino su enemigo y Sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
26
Cuando Brotó la hierba y produjo
fruto, entonces Apareció también la cizaña.
27
Se acercaron los siervos al dueño
28
Y él les dijo: 'Un hombre enemigo
ha hecho esto.' Los siervos le dijeron: 'Entonces, ¿quieres que vayamos y la
recojamos?'
29
Pero él dijo: 'No; no sea que al
recoger la cizaña arranquéis con ella el trigo.
30
Dejad crecer a ambos hasta la
siega. Cuando llegue el tiempo de la siega, yo diré a los segadores: Recoged
primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla. Pero reunid el trigo en mi
granero.'"
31
Les Presentó otra Parábola
diciendo: "El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza que un hombre
Tomó y Sembró en su campo.
32
Esta es la Más pequeña de todas
las semillas; pero cuando crece, es la Más grande de las hortalizas y se
convierte en árbol, de modo que vienen las aves
33
Les dijo otra Parábola: "El reino
de los cielos es semejante a la levadura que una mujer Tomó y Escondió en tres
medidas de harina, hasta que todo Quedó leudado."
34
Todo esto Habló Jesús en
Parábolas a las multitudes y sin Parábolas no les hablaba,
35
de manera que se Cumplió lo dicho
por medio
36
Entonces, una vez despedida la
multitud, Volvió a casa. Y sus Discípulos se acercaron a él diciendo:
--Explícanos la Parábola de la cizaña
37
Y respondiendo él dijo: --El que
siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.
38
El campo es el mundo. La buena
semilla son los hijos
39
El enemigo que la Sembró es el
diablo. La siega es el fin
40
De manera que
41
El Hijo del Hombre Enviará a sus
ángeles, y Recogerán de su reino a todos los que causan tropiezos y a los que
hacen maldad,
42
y los Echarán en el horno de
fuego. Allí Habrá llanto y crujir de dientes.
43
Entonces los justos
Resplandecerán
44
El reino de los cielos es
semejante a un tesoro
45
Además, el reino de los cielos es
semejante a un comerciante que buscaba perlas finas.
46
Y habiendo encontrado una perla
de gran valor, fue y Vendió todo lo que Tenía, y la Compró.
47
Asimismo, el reino de los cielos
es semejante a una red que fue echada en el mar y Juntó toda clase de peces.
48
Cuando estuvo llena, la sacaron a
la playa. Y sentados recogieron lo bueno en cestas y echaron fuera lo malo.
49
Así Será el fin
50
y los Echarán en el horno de
fuego. Allí Habrá llanto y crujir de dientes.
51
¿Habéis entendido todas estas
cosas? Ellos le dijeron: --Sí.
52
El les dijo: --Por eso, todo
escriba instruido en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia
que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas.
53
Aconteció que cuando Jesús
Terminó estas Parábolas, Partió de Allí.
54
Vino a su tierra y les enseñaba
en su sinagoga, de manera que ellos estaban Atónitos y Decían: --¿De Dónde tiene
éste esta Sabiduría y estos milagros?
55
¿No es éste el hijo
56
¿No Están todas sus hermanas con
nosotros? ¿De Dónde, pues, le vienen a éste todas estas cosas?
57
Se escandalizaban de él. Pero
Jesús les dijo: --No hay profeta sin honra sino en su propia tierra y en su
casa.
58
Y no hizo Allí muchos milagros a
causa de la incredulidad de ellos.
1
En aquel tiempo, Herodes el
tetrarca Oyó la fama de Jesús
2
y dijo a sus criados: "¡Este es
Juan el Bautista! El ha resucitado de los muertos; por esta Razón operan estos
poderes en él."
3
Porque Herodes Había prendido a
Juan, le Había atado con cadenas y puesto en la Cárcel por causa de Herodía, la
mujer de su hermano Felipe.
4
Porque Juan le Decía: "No te es
Lícito tenerla por mujer."
5
Y aunque Herodes Quería matarlo,
Temió al pueblo; porque le Tenían por profeta.
6
Pero cuando se Celebró el
cumpleaños de Herodes, la hija de Herodía Danzó en medio y Agradó a Herodes,
7
por lo cual él se Comprometió
bajo juramento a darle lo que ella pidiera.
8
Ella, instigada por su madre,
dijo: "Dame Aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista."
9
Entonces el rey se Entristeció;
pero a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, Mandó que se
la diesen.
10
Mandó decapitar a Juan en la
Cárcel.
11
Y su cabeza fue Traída en un
plato y fue dada a la muchacha, y ella la Presentó a su madre.
12
Entonces llegaron sus Discípulos,
tomaron el cuerpo y lo enterraron. Luego fueron y se lo contaron a Jesús.
13
Al Oírlo, Jesús se Apartó de Allí
en una barca a un lugar desierto y apartado. Cuando las multitudes oyeron esto,
le siguieron a pie desde las ciudades.
14
Cuando Jesús Salió, vio la gran
multitud y tuvo Compasión de ellos, y Sanó a los que entre ellos estaban
enfermos.
15
Al atardecer, sus Discípulos se
acercaron a él y le dijeron: --El lugar es desierto, y la hora ya avanzada.
Despide a la gente para que vayan a las aldeas y compren para Sí algo de comer.
16
Pero Jesús les dijo: --No tienen
necesidad de irse. Dadles vosotros de comer.
17
Entonces ellos dijeron: --No
tenemos Aquí sino cinco panes y dos pescados.
18
El les dijo: --Traédmelos Acá.
19
Luego Mandó que la gente se
recostara sobre la hierba. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y alzando
los ojos al cielo, los bendijo. Después de partirlos, dio los panes a sus
Discípulos, y ellos a la gente.
20
Todos comieron y se saciaron, y
se recogieron doce canastas llenas de lo que Sobró de los pedazos.
21
Los que comieron eran
22
Y en seguida Jesús Obligó a sus
Discípulos a entrar en la barca e ir delante de él a la otra orilla, mientras él
Despedía a las multitudes.
23
Una vez despedida la gente, Subió
al monte para orar a solas; y cuando Llegó la noche, estaba Allí solo.
24
La barca ya quedaba a gran
distancia de la tierra, azotada por las olas, porque el viento era contrario.
25
Y a la cuarta vigilia de la
noche, Jesús fue a ellos caminando sobre el mar.
26
Pero cuando los Discípulos le
vieron caminando sobre el mar, se turbaron diciendo: --¡Un fantasma! Y gritaron
de miedo.
27
En seguida Jesús les Habló
diciendo: --¡Tened ánimo! ¡Yo soy! ¡No Temáis!
28
Entonces le Respondió Pedro y
dijo: --Señor, si eres Tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
29
Y él dijo: --Ven. Pedro Descendió
de la barca y Caminó sobre las aguas, y fue hacia Jesús.
30
Pero al ver el viento fuerte,
tuvo miedo y Comenzó a hundirse. Entonces Gritó diciendo: --¡Señor, Sálvame!
31
De inmediato Jesús Extendió la
mano, le sostuvo y le dijo: --¡Oh hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
32
Cuando ellos subieron a la barca,
se Calmó el viento.
33
Entonces los que estaban en la
barca le adoraron diciendo: --¡Verdaderamente eres Hijo de Dios!
34
Cuando cruzaron a la otra orilla,
llegaron a la tierra de Genesaret.
35
Y cuando los hombres de aquel
lugar le reconocieron, mandaron a decirlo por toda aquella Región, y trajeron a
él todos los que estaban enfermos.
36
Y le rogaban que Sólo pudiesen
tocar el borde de su manto, y todos los que tocaron quedaron sanos.
1
Entonces se acercaron a Jesús
unos fariseos y escribas de Jerusalén, diciendo:
2
--¿Por qué quebrantan tus
Discípulos la Tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen
pan.
3
El les Respondió diciendo: --¿Por
qué también vosotros Quebrantáis el mandamiento de Dios por causa de vuestra
Tradición?
4
Porque Dios dijo: Honra a tu
padre y a tu madre, y El que maldiga a su padre o a su madre muera
irremisiblemente.
5
Pero vosotros Decís que
cualquiera que diga a su padre o a su madre: "Aquello con que hubieras sido
beneficiado es mi ofrenda a Dios",
6
no debe honrar a su padre. Así
habéis invalidado la palabra de Dios por causa de vuestra Tradición.
7
¡Hipócritas! Bien Profetizó
Isaías de vosotros diciendo:
8
Este pueblo me honra de labios,
pero su Corazón Está lejos de Mí.
9
Y en vano me rinden culto,
enseñando como doctrina los mandamientos de hombres.
10
Entonces, llamando a Sí a la
multitud, les dijo: --¡Oíd y entended!
11
Lo que entra en la boca no
contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
12
Entonces se acercaron los
Discípulos y le dijeron: --¿Sabes que los fariseos se ofendieron al Oír esas
palabras?
13
Pero él Respondió y dijo: --Toda
planta que no Plantó mi Padre celestial Será desarraigada.
14
Dejadlos. Son ciegos Guías de
ciegos. Pero si el ciego Guía al ciego, ambos Caerán en el hoyo.
15
Respondió Pedro y le dijo:
--Explícanos esta Parábola.
16
Jesús dijo: --¿También vosotros
carecéis de entendimiento?
17
¿No entendéis que todo lo que
entra en la boca va al Estómago y sale a la letrina?
18
Pero lo que sale de la boca viene
del Corazón, y eso contamina al hombre.
19
Porque del Corazón salen los
malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las inmoralidades sexuales,
los robos, los falsos testimonios y las blasfemias.
20
Estas cosas son las que
contaminan al hombre, pero el comer sin lavarse las manos no contamina al
hombre.
21
Cuando Jesús Salió de Allí, se
fue a las regiones de Tiro y de Sidón.
22
Entonces una mujer cananea que
Había salido de aquellas regiones, clamaba diciendo: --¡Señor, Hijo de David,
ten misericordia de Mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
23
Pero él no le Respondía palabra.
Entonces se acercaron sus Discípulos y le rogaron diciendo: --Despídela, pues
grita tras nosotros.
24
Y respondiendo dijo: --Yo no he
sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
25
Entonces ella vino y se Postró
delante de él diciéndole: --¡Señor, Socórreme!
26
El le Respondió diciendo: --No es
bueno tomar el pan de los hijos y echarlo a los perritos.
27
Y ella dijo: --Sí, Señor. Pero
aun los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus dueños.
28
Entonces Respondió Jesús y le
dijo: --¡Oh mujer, grande es tu fe! Sea hecho contigo como quieres. Y su hija
fue sana desde aquella hora.
29
Cuando Jesús Partió de Allí, fue
junto al mar de Galilea, y subiendo al monte se Sentó Allí.
30
Entonces se acercaron a él
grandes multitudes que Tenían consigo cojos, ciegos, mancos, mudos y muchos
otros enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús, y él los Sanó;
31
de manera que la gente se
maravillaba al ver a los mudos hablar, a los mancos sanos, a los cojos andar y a
los ciegos ver. Y glorificaban al Dios de Israel.
32
Jesús Llamó a sus Discípulos y
dijo: --Tengo Compasión de la multitud, porque ya hace tres Días que permanecen
conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, no sea que se
desmayen en el camino.
33
Entonces sus Discípulos le
dijeron: --¿De Dónde conseguiremos nosotros tantos panes en un lugar desierto,
como para saciar a una multitud tan grande?
34
Jesús les dijo: --¿Cuántos panes
tenéis? Ellos dijeron: --Siete, y unos pocos pescaditos.
35
Entonces él Mandó a la multitud
que se recostase sobre la tierra.
36
Tomó los siete panes y los
pescaditos, y habiendo dado gracias los Partió e iba dando a los Discípulos, y
los Discípulos a las multitudes.
37
Todos comieron y se saciaron, y
recogieron siete cestas llenas de lo que Sobró de los pedazos.
38
Los que Comían eran cuatro mil
hombres, sin contar las mujeres y los niños.
39
Entonces, una vez despedida la
gente, Subió en la barca y se fue a las regiones de Magdala.
1
Se acercaron los fariseos y los
saduceos, y para probarle le pidieron que les mostrase una señal del cielo.
2
Pero él les Respondió diciendo:
"Al atardecer Decís: 'Hará buen tiempo, porque el cielo Está enrojecido';
3
y al amanecer Decís: 'Hoy Habrá
tempestad, porque el cielo Está enrojecido y Sombrío.' Sabéis discernir el
aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos.
4
Una Generación malvada y Adúltera
pide señal, pero no le Será dada ninguna señal, sino la señal de Jonás." Y
Dejándolos se fue.
5
Cuando los Discípulos cruzaron a
la otra orilla, se olvidaron de tomar consigo pan.
6
Entonces Jesús les dijo: --Mirad,
guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.
7
Ellos Discutían entre Sí,
diciendo: --Es porque no trajimos pan.
8
Pero como Jesús lo Entendió, les
dijo: --¿Por qué Discutís entre vosotros que no tenéis pan, hombres de poca fe?
9
¿Todavía no entendéis, ni os
Acordáis de los cinco panes para los cinco mil hombres, y Cuántas canastas
recogisteis?
10
¿Ni tampoco de los siete panes
para los cuatro mil y Cuántas cestas recogisteis?
11
¿Cómo es que no entendéis que no
os hablé del pan? ¡Pero guardaos de la levadura de los fariseos y de los
saduceos!
12
Entonces entendieron que no les
Habló de guardarse de la levadura del pan, sino Más bien de la doctrina de los
fariseos y de los saduceos.
13
Cuando Llegó Jesús a las regiones
de Cesarea de Filipo, Preguntó a sus Discípulos diciendo: --¿Quién dicen los
hombres que es el Hijo del Hombre?
14
Ellos dijeron: --Unos, Juan el
Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o uno de los profetas.
15
Les dijo: --Pero vosotros, ¿quién
Decís que soy yo?
16
Respondió Simón Pedro y dijo:
--¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!
17
Entonces Jesús Respondió y le
dijo: --Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo Reveló carne
ni sangre, sino mi Padre que Está en los cielos.
18
Mas yo también te digo que Tú
eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no
Prevalecerán contra ella.
19
A ti te daré las llaves del reino
de los cielos. Todo lo que ates en la tierra Habrá sido atado en el cielo, y lo
que desates en la tierra Habrá sido desatado en los cielos.
20
Entonces Mandó a los Discípulos
que no dijesen a nadie que él era el Cristo.
21
Desde entonces, Jesús Comenzó a
explicar a sus Discípulos que le era preciso ir a Jerusalén y padecer mucho de
parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser
muerto, y resucitar al tercer Día.
22
Pedro le Tomó aparte y Comenzó a
reprenderle diciendo: --Señor, ten Compasión de ti mismo. ¡Jamás te suceda esto!
23
Entonces él volviéndose, dijo a
Pedro: --¡Quítate de delante de Mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no piensas
en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
24
Entonces Jesús dijo a sus
Discípulos: --Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a Sí mismo, tome su
cruz y Sígame.
25
Porque el que quiera salvar su
vida la Perderá, y el que pierda su vida por causa de Mí la Hallará.
26
Pues, ¿de qué le sirve al hombre
si gana el mundo entero y pierde su alma? ¿O qué Dará el hombre en rescate por
su alma?
27
Porque el Hijo del Hombre ha de
venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces Recompensará a cada
uno conforme a sus hechos.
28
De cierto os digo que hay algunos
que Están Aquí, que no Probarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del
Hombre viniendo en su reino.
1
Seis Días después, Jesús Tomó
consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y les hizo subir aparte a un
monte alto.
2
Y fue transfigurado delante de
ellos. Su cara Resplandeció como el sol, y sus vestiduras se hicieron blancas
como la luz.
3
Y he Aquí les aparecieron Moisés
y Elías, hablando con él.
4
Entonces intervino Pedro y dijo a
Jesús: --Señor, bueno es que nosotros estemos Aquí. Si quieres, yo levantaré
Aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
5
Mientras él Aún hablaba, de
pronto una nube brillante les hizo sombra, y he Aquí Salió una voz de la nube
diciendo: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. A él Oíd."
6
Al Oír esto, los Discípulos se
postraron sobre sus rostros y temieron en gran manera.
7
Entonces Jesús se Acercó, los
Tocó y dijo: --Levantaos y no Temáis.
8
Y cuando ellos alzaron los ojos,
no vieron a nadie sino a Jesús mismo, solo.
9
Mientras ellos Descendían del
monte, Jesús les Mandó, diciendo: --No mencionéis la Visión a nadie, hasta que
el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.
10
Entonces los Discípulos le
preguntaron diciendo: --¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías
venga primero?
11
Y respondiendo dijo: --A la
verdad, Elías viene y Restaurará todas las cosas.
12
Pero yo os digo que Elías ya
vino, y no le reconocieron; Más bien, hicieron con él todo lo que quisieron. Así
también el Hijo del Hombre ha de padecer de ellos.
13
Entonces los Discípulos
entendieron que les hablaba de Juan el Bautista.
14
Cuando llegaron a la multitud,
vino a él un hombre y se Arrodilló delante de él,
15
diciendo: --¡Señor, ten
misericordia de mi hijo, que es Lunático y padece gravemente. Pues muchas veces
cae en el fuego, y muchas veces en el agua.
16
Lo traje a tus Discípulos, y no
le pudieron sanar.
17
Jesús Respondió y dijo: --¡Oh
Generación incrédula y perversa! ¿Hasta Cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta
Cuándo os soportaré? Traédmelo Acá.
18
Jesús le Reprendió, y el demonio
Salió de él; y el niño fue sanado desde aquella hora.
19
Luego, los Discípulos se
acercaron en privado a Jesús y le dijeron: --¿Por qué no pudimos nosotros
echarlo fuera?
20
Jesús les dijo: --Por causa de
vuestra poca fe. Porque de cierto os digo que si tenéis fe como un grano de
mostaza, diréis a este monte: "Pásate de Aquí, Allá"; y se Pasará. Nada os Será
imposible.
21
Pero este género de demonio sale
Sólo con Oración y ayuno.
22
Estando ellos reunidos en
Galilea, Jesús les dijo: "El Hijo del Hombre ha de ser entregado en manos de
hombres,
23
y le Matarán. Pero al tercer Día
Resucitará." Y ellos se entristecieron en gran manera.
24
Cuando ellos llegaron a
Capernaúm, fueron a Pedro los que cobraban el impuesto del templo y dijeron:
--¿Vuestro maestro no paga el impuesto del templo?
25
El dijo: --Sí. Al entrar en casa,
Jesús le Habló primero diciendo: --¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la
tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos o de
otros?
26
Pedro le dijo: --De otros. Jesús
le dijo: --Luego, los hijos Están libres de Obligación.
27
Pero, para que no los ofendamos,
vé al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que suba, Tómalo. Cuando abras su
boca, Hallarás un estatero. Tómalo y dalo por Mí y por ti.
1
En aquel tiempo los Discípulos se
acercaron a Jesús diciendo: --¿Quién es el Más importante en el reino de los
cielos?
2
Jesús Llamó a un niño, lo puso en
medio de ellos
3
y dijo: --De cierto os digo que
si no os volvéis y os hacéis como los niños, Jamás entraréis en el reino de los
cielos.
4
Así que, cualquiera que se
humille como este niño, ése es el Más importante en el reino de los cielos.
5
Y cualquiera que en mi nombre
reciba a un niño como éste, a Mí me recibe.
6
Y a cualquiera que haga tropezar
a uno de estos pequeños que creen en Mí, mejor le fuera que se le atase al
cuello una gran piedra de molino y que se le hundiese en lo profundo del mar.
7
¡Ay del mundo por los tropiezos!
Es inevitable que haya tropiezos, pero ¡ay del hombre que los ocasione!
8
Por tanto, si tu mano o tu pie te
hace tropezar, Córtalo y échalo de ti. Mejor te es entrar en la vida cojo o
manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.
9
Y si tu ojo te hace tropezar,
Sácalo y échalo de ti. Mejor te es entrar en la vida con un solo ojo, que
teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.
10
Mirad, no Tengáis en poco a
ninguno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos siempre
ven el rostro de mi Padre que Está en los cielos.
11
Porque el Hijo del Hombre ha
venido a salvar lo que se Había perdido.
12
¿Qué os parece? Si Algún hombre
tiene cien ovejas y se Extravía una, ¿acaso no Dejará las noventa y nueve en las
montañas e Irá a buscar la descarriada?
13
Y si sucede que la encuentra, de
cierto os digo que se goza Más por aquélla que por las noventa y nueve que no se
extraviaron.
14
Así que, no es la voluntad de
vuestro Padre que Está en los cielos que se pierda ni uno de estos pequeños.
15
Por tanto, si tu hermano peca
contra ti, vé, amonéstale a solas entre Tú y él. Si él te escucha, has ganado a
tu hermano.
16
Pero si no escucha, toma Aún
contigo uno o dos, para que todo asunto conste Según la boca de dos o tres
testigos.
17
Y si él no les hace caso a ellos,
dilo a la iglesia; y si no hace caso a la iglesia, tenlo por gentil y publicano.
18
De cierto os digo que todo lo que
atéis en la tierra Habrá sido atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la
tierra Habrá sido desatado en el cielo.
19
Otra vez os digo que, si dos de
vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidan,
les Será hecha por mi Padre que Está en los cielos.
20
Porque donde dos o tres Están
congregados en mi nombre, Allí estoy yo en medio de ellos.
21
Entonces Pedro se Acercó y le
dijo: --Señor, ¿Cuántas veces Pecará mi hermano contra Mí y yo le perdonaré?
¿Hasta siete veces?
22
Jesús le dijo: --No te digo hasta
siete, sino hasta setenta veces siete.
23
Por esto, el reino de los cielos
es semejante a un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.
24
Y cuando él Comenzó a hacer
cuentas, le fue Traído uno que le Debía diez mil talentos.
25
Puesto que él no Podía pagar, su
señor Mandó venderlo a él, junto con su mujer, sus hijos y todo lo que Tenía, y
que se le pagara.
26
Entonces el siervo Cayó y se
Postró delante de él diciendo: "Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo."
27
El señor de aquel siervo, movido
a Compasión, le Soltó y le Perdonó la deuda.
28
Pero al salir, aquel siervo Halló
a uno de sus consiervos que le Debía cien denarios, y asiéndose de él, le
ahogaba diciendo: "Paga lo que debes."
29
Entonces su consiervo, cayendo,
le rogaba diciendo: "¡Ten paciencia conmigo, y yo te pagaré."
30
Pero él no quiso, sino que fue y
lo Echó en la Cárcel hasta que le pagara lo que le Debía.
31
Así que, cuando sus consiervos
vieron lo que Había sucedido, se entristecieron mucho; y fueron y declararon a
su señor todo lo que Había sucedido.
32
Entonces su señor le Llamó y le
dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.
33
¿No Debías Tú también tener
misericordia de tu consiervo, Así como también yo tuve misericordia de ti?"
34
Y su señor, enojado, le Entregó a
los verdugos hasta que le pagara todo lo que le Debía.
35
Así también Hará con vosotros mi
Padre celestial, si no Perdonáis de Corazón cada uno a su hermano.
1
Aconteció que, cuando Jesús Acabó
estas palabras, Partió de Galilea y fue a las fronteras de Judea, al otro lado
del Jordán.
2
Grandes multitudes le siguieron,
y los Sanó Allí.
3
Entonces los fariseos se
acercaron a él para probarle, diciendo: --¿Le es Lícito al hombre divorciarse de
su mujer por cualquier Razón?
4
El Respondió y dijo: --¿No habéis
Leído que el que los Creó en el principio, los hizo Varón y mujer?
5
Y dijo: "Por esta causa el hombre
Dejará a su padre y a su madre, y se Unirá a su mujer; y Serán los dos una sola
carne."
6
Así que ya no son Más dos, sino
una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.
7
Le dijeron: --¿Por qué, pues,
Mandó Moisés darle carta de divorcio y despedirla?
8
Les dijo: --Ante vuestra dureza
de Corazón, Moisés os Permitió divorciaros de vuestras mujeres; pero desde el
principio no fue Así.
9
Y os digo que cualquiera que se
divorcia de su mujer, a no ser por causa de Fornicación, y se casa con otra,
comete adulterio.
10
Le dijeron sus Discípulos: --Si
Así es el caso del hombre con su mujer, no conviene casarse.
11
Entonces él les dijo: --No todos
son capaces de aceptar esta palabra, sino aquellos a quienes les Está concedido.
12
Porque hay eunucos que nacieron
Así desde el vientre de la madre, hay eunucos que fueron hechos eunucos por los
hombres, y hay eunucos que a Sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino
de los cielos. El que puede aceptar esto, que lo acepte.
13
Entonces le fueron presentados
unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos y orase. Pero los Discípulos
los reprendieron.
14
Entonces Jesús les dijo: --Dejad
a los niños y no les Impidáis venir a Mí, porque de los tales es el reino de los
cielos.
15
Y habiendo puesto las manos sobre
ellos, Partió de Allí.
16
He Aquí vino uno a él y le dijo:
--Maestro, ¿qué cosa buena haré para tener la vida eterna?
17
El le dijo: --¿Por qué me
preguntas acerca de lo bueno? Hay uno solo que es bueno. Pero si quieres entrar
en la vida, guarda los mandamientos.
18
Le dijo: --¿Cuáles? Jesús
Respondió: --No Cometerás homicidio, no Cometerás adulterio, no Robarás, no
Dirás falso testimonio,
19
honra a tu padre y a tu madre, y
Amarás a tu Prójimo como a ti mismo.
20
El joven le dijo: --Todo esto he
guardado. ¿Qué Más me falta?
21
Le dijo Jesús: --Si quieres ser
perfecto, anda, vende tus bienes y dalo a los pobres; y Tendrás tesoro en el
cielo. Y ven; Sígueme.
22
Pero cuando el joven Oyó la
palabra, se fue triste, porque Tenía muchas posesiones.
23
Entonces Jesús dijo a sus
Discípulos: --De cierto os digo, que Difícilmente Entrará el rico en el reino de
los cielos.
24
Otra vez os digo que le es Más
Fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el
reino de Dios.
25
Cuando los Discípulos lo oyeron,
se asombraron en gran manera diciendo: --Entonces, ¿quién Podrá ser salvo?
26
Jesús los Miró y les dijo: --Para
los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible.
27
Entonces Respondió Pedro y le
dijo: --He Aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué hay,
pues, para nosotros?
28
Jesús les dijo: --De cierto os
digo que en el tiempo de la Regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en
el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido os sentaréis también sobre
doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
29
Y todo aquel que deja casas, o
hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o campos por causa de
mi nombre, Recibirá cien veces Más y Heredará la vida eterna.
30
Pero muchos primeros Serán
últimos, y muchos últimos Serán primeros.
1
Porque el reino de los cielos es
semejante a un hombre, dueño de un campo, que Salió al amanecer a contratar
obreros para su viña.
2
Habiendo convenido con los
obreros en un denario al Día, los Envió a su viña.
3
Salió también como a la tercera
hora y vio que otros estaban en la plaza desocupados,
4
y les dijo: "Id también vosotros
a mi viña, y os daré lo que sea justo." Y ellos fueron.
5
Salió otra vez como a la sexta
hora y a la novena hora, e hizo lo mismo.
6
También alrededor de la undécima
hora Salió y Halló que otros estaban Allí, y les dijo: "¿Por qué Estáis Aquí
todo el Día desocupados?"
7
Le dijeron: "Porque nadie nos ha
contratado." Les dijo: "Id también vosotros a la viña."
8
Al llegar la noche, dijo el señor
de la viña a su mayordomo: "Llama a los obreros y Págales el jornal. Comienza
desde los últimos hasta los primeros."
9
Entonces vinieron los que Habían
ido cerca de la undécima hora y recibieron cada uno un denario.
10
Y cuando vinieron, los primeros
pensaron que Recibirían Más; pero ellos también recibieron un denario cada uno.
11
Al recibirlo, murmuraban contra
el dueño del campo,
12
diciendo: "Estos últimos
trabajaron una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos
soportado el peso y el calor del Día."
13
Pero él Respondió y dijo a uno de
ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No conviniste conmigo en un
denario?
14
Toma lo que es tuyo y vete. Pero
quiero darle a este último como a ti.
15
¿No me es Lícito hacer lo que
quiero con lo Mío? ¿O tienes envidia porque soy bueno?"
16
Así, los últimos Serán primeros,
y los primeros últimos.
17
Mientras Jesús Subía a Jerusalén,
Tomó a sus doce Discípulos aparte y les dijo en el camino:
18
--He Aquí, subimos a Jerusalén, y
el Hijo del Hombre Será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas,
y le Condenarán a muerte.
19
Le Entregarán a los gentiles para
que se burlen de él, le azoten y le crucifiquen; pero al tercer Día Resucitará.
20
Entonces se Acercó a él la madre
de los hijos de Zebedeo con sus hijos, Postrándose ante él y pidiéndole algo.
21
El le dijo: --¿Qué deseas? Ella
le dijo: --Ordena que en tu reino estos dos hijos Míos se sienten el uno a tu
derecha y el otro a tu izquierda.
22
Entonces respondiendo Jesús dijo:
--No sabéis lo que Pedís. ¿Podéis beber la copa que yo he de beber? Ellos le
dijeron: --Podemos.
23
Les dijo: --A la verdad, beberéis
de mi copa; pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es Mío concederlo,
sino que es para quienes lo ha preparado mi Padre.
24
Cuando los diez oyeron esto, se
enojaron contra los dos hermanos.
25
Entonces Jesús los Llamó y les
dijo: --Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean sobre ellos, y
los que son grandes ejercen autoridad sobre ellos.
26
Entre vosotros no Será Así. Más
bien, cualquiera que anhele ser grande entre vosotros Será vuestro servidor;
27
Y el que anhele ser el primero
entre vosotros, Será vuestro siervo.
28
De la misma manera, el Hijo del
Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate
por muchos.
29
Saliendo ellos de Jericó, le
Siguió una gran multitud.
30
Y he Aquí dos ciegos estaban
sentados junto al camino, y cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron diciendo:
--¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!
31
La gente les Reprendía para que
se callasen, pero ellos gritaron aun Más fuerte diciendo: --¡Señor, Hijo de
David, ten misericordia de nosotros!
32
Jesús se detuvo, los Llamó y les
dijo: --¿Qué queréis que os haga?
33
Le dijeron: --Señor, que sean
abiertos nuestros ojos.
34
Entonces Jesús, conmovido dentro
de Sí, les Tocó los ojos; y de inmediato recobraron la vista y le siguieron.
1
Cuando se acercaron a Jerusalén y
llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, entonces Jesús Envió a dos
Discípulos,
2
diciéndoles: --Id a la aldea que
Está frente a vosotros, y en seguida hallaréis una asna atada, y un borriquillo
con ella. Desatadla y traédmelos.
3
Si alguien os dice algo, decidle:
"El Señor los necesita, y luego los Enviará."
4
Todo esto Aconteció para cumplir
lo dicho por el profeta, cuando dijo:
5
Decid a la hija de Sion: "He Aquí
tu Rey viene a ti, manso y sentado sobre una asna y sobre un borriquillo, hijo
de bestia de carga."
6
Los Discípulos fueron e hicieron
como Jesús les Mandó.
7
Trajeron el asna y el borriquillo
y pusieron sobre ellos sus mantos, y él se Sentó encima de ellos.
8
La mayor parte de la multitud
Tendió sus mantos en el camino, mientras otros cortaban ramas de los árboles y
las Tendían por el camino.
9
Las multitudes que iban delante
de él y las que le Seguían aclamaban diciendo: --¡Hosanna al Hijo de David!
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
10
Cuando él Entró en Jerusalén,
toda la ciudad se Conmovió diciendo: --¿Quién es éste?
11
Y las multitudes Decían: --Este
es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.
12
Entró Jesús en el templo y Echó
fuera a todos los que Vendían y compraban en el templo. Volcó las mesas de los
cambistas y las sillas de los que Vendían palomas,
13
y les dijo: --Escrito Está: Mi
casa Será llamada casa de Oración, pero vosotros la habéis hecho cueva de
ladrones.
14
Entonces ciegos y cojos vinieron
a él en el templo, y él los Sanó.
15
Pero los principales sacerdotes y
los escribas se indignaron cuando vieron las maravillas que él hizo, y a los
muchachos que le aclamaban en el templo diciendo: --¡Hosanna al Hijo de David!
16
Y le dijeron: --¿Oyes lo que
dicen éstos? Jesús les dijo: --Sí. ¿Nunca Leísteis: De la boca de los niños y de
los que maman preparaste la alabanza?
17
Los Dejó y Salió fuera de la
ciudad a Betania, y se Alojó Allí.
18
Volviendo a la ciudad por la
mañana, él tuvo hambre.
19
Al ver una higuera en el camino,
fue a ella; pero no Encontró nada en ella sino Sólo hojas, y le dijo: --Nunca
Jamás brote fruto de ti. Pronto se Secó la higuera,
20
y los Discípulos, al verlo, se
maravillaron diciendo: --¿Cómo se Secó tan pronto la higuera?
21
Jesús Respondió y les dijo: --De
cierto os digo que si tenéis fe y no Dudáis, no Sólo haréis esto de la higuera,
sino que si Decís a este monte: "Quítate y Arrójate al mar", Así Será.
22
Todo lo que Pidáis en Oración,
creyendo, lo recibiréis.
23
El Llegó al templo, y mientras
estaba enseñando, se acercaron a él los principales sacerdotes y los ancianos
del pueblo, y le Decían: --¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio
esta autoridad?
24
Entonces Respondió Jesús y les
dijo: --Yo también os haré una pregunta; y si me respondéis, yo también os diré
con qué autoridad hago estas cosas.
25
¿De Dónde era el bautismo de
Juan? ¿Del cielo o de los hombres? Entonces ellos razonaban entre Sí, diciendo:
--Si decimos "del cielo", nos Dirá: "¿Por qué, pues, no le Creísteis?"
26
Y si decimos "de los hombres...",
tememos al pueblo, porque todos tienen a Juan por profeta.
27
Respondieron a Jesús y dijeron:
--No sabemos. Y él les dijo: --Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas
cosas.
28
¿Pero, qué os parece? Un hombre
Tenía dos hijos. Se Acercó al primero y le dijo: "Hijo, vé hoy a trabajar en la
viña."
29
El Contestó y dijo: "No quiero."
Pero después, Cambió de parecer y fue.
30
Al acercarse al otro, le dijo lo
mismo; y él Respondió diciendo: "¡Sí, señor, yo voy!" Y no fue.
31
¿Cuál de los dos hizo la voluntad
de su padre? Ellos dijeron: --El primero. Y Jesús les dijo: --De cierto os digo
que los publicanos y las prostitutas entran delante de vosotros en el reino de
Dios.
32
Porque Juan vino a vosotros en el
camino de justicia, y no le Creísteis; pero los publicanos y las prostitutas le
creyeron. Y aunque vosotros lo visteis, después no cambiasteis de parecer para
creerle.
33
Oíd otra Parábola: Había un
hombre, dueño de un campo, quien Plantó una viña. La Rodeó con una cerca, Cavó
en ella un lagar, Edificó una torre, la Arrendó a unos labradores y se fue
lejos.
34
Pero cuando se Acercó el tiempo
de la cosecha, Envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos.
35
Y los labradores, tomando a sus
siervos, a uno hirieron, a otro mataron y a otro apedrearon.
36
El Envió de nuevo otros siervos,
en mayor Número que los primeros, y les hicieron lo mismo.
37
Por último, les Envió a su hijo,
diciendo: "Tendrán respeto a mi hijo."
38
Pero al ver al hijo, los
labradores dijeron entre Sí: "Este es el heredero. Venid, matémosle y tomemos
Posesión de su herencia."
39
Le prendieron, le echaron fuera
de la viña y le mataron.
40
Ahora bien, cuando venga el señor
de la viña, ¿qué Hará con aquellos labradores?
41
Le dijeron: --A los malvados los
Destruirá sin misericordia, y Arrendará su viña a otros labradores, quienes le
Pagarán el fruto a su tiempo.
42
Jesús les dijo: --¿Nunca habéis
Leído en las Escrituras? La piedra que desecharon los edificadores, ésta fue
hecha cabeza del ángulo. De parte del Señor Sucedió esto, y es maravilloso en
nuestros ojos.
43
Por esta Razón os digo que el
reino de Dios Será quitado de vosotros y Será dado a un pueblo que Producirá los
frutos del reino.
44
El que caiga sobre esta piedra
Será quebrantado, y Desmenuzará a cualquiera sobre quien ella caiga.
45
Al Oír sus Parábolas, los
principales sacerdotes y los fariseos entendieron que él hablaba de ellos.
46
Pero buscando Cómo echarle mano,
temieron al pueblo; porque le Tenía por profeta.
1
Jesús Respondió y les Volvió a
hablar en Parábolas diciendo:
2
--El reino de los cielos es
semejante a un rey que Celebró el banquete de bodas para su hijo.
3
Envió a sus siervos para llamar a
los que Habían sido invitados a las bodas, pero no Querían venir.
4
Volvió a enviar otros siervos,
diciendo: "Decid a los invitados: 'He Aquí, he preparado mi comida; mis toros y
animales engordados han sido matados, y todo Está preparado. Venid a las
bodas.'"
5
Pero ellos no le hicieron caso y
se fueron, uno a su campo, otro a su negocio;
6
y los otros tomaron a sus
siervos, los afrentaron y los mataron.
7
El rey se Enojó, y enviando sus
tropas Mató a aquellos asesinos y Prendió fuego a su ciudad.
8
Entonces dijo a sus siervos: "El
banquete, a la verdad, Está preparado, pero los invitados no eran dignos.
9
Id, pues, a las encrucijadas de
los caminos y llamad al banquete de bodas a cuantos halléis."
10
Aquellos siervos salieron por los
caminos y reunieron a todos los que hallaron, tanto buenos como malos; y el
banquete de bodas estuvo lleno de convidados.
11
Pero cuando Entró el rey para ver
a los convidados y vio Allí a un hombre que no llevaba ropa de bodas,
12
le dijo: "Amigo, ¿Cómo entraste
Aquí, sin llevar ropa de bodas?" Pero él Quedó mudo.
13
Entonces el rey dijo a los que
Servían: "Atadle los pies y las manos y echadle en las tinieblas de afuera."
Allí Habrá llanto y crujir de dientes;
14
porque muchos son los llamados,
pero pocos los escogidos.
15
Entonces se fueron los fariseos y
consultaron Cómo Podrían enredarle en alguna palabra.
16
Después enviaron a él Discípulos
de ellos, junto con los herodianos, diciendo: --Maestro, sabemos que eres hombre
de verdad, que enseñas el camino de Dios con verdad y que no te cuidas de nadie;
porque no miras la apariencia de los hombres.
17
Dinos, pues, ¿qué te parece? ¿Es
Lícito dar tributo al César, o no?
18
Pero Jesús, entendiendo la
malicia de ellos, les dijo: --¿Por qué me Probáis, Hipócritas?
19
Mostradme la moneda del tributo.
Ellos le presentaron un denario.
20
Entonces él les dijo: --¿De quién
es esta imagen y esta Inscripción?
21
Le dijeron: --Del César. Entonces
él les dijo: --Por tanto, dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es
de Dios.
22
Al Oír esto, se maravillaron; y
Dejándole, se fueron.
23
Aquel Día se le acercaron unos
saduceos, quienes dicen que no hay Resurrección, y le preguntaron diciendo:
24
--Maestro, Moisés dijo: Si alguno
muere sin tener hijos, su hermano se Casará con su mujer y Levantará
descendencia a su hermano.
25
Había, pues, siete hermanos entre
nosotros. El primero Tomó mujer y Murió, y como no Tenía descendencia, Dejó su
mujer a su hermano.
26
De la misma manera Sucedió
también con el segundo y el tercero, hasta los siete.
27
Después de todos, Murió también
la mujer.
28
En la Resurrección, puesto que
todos la tuvieron, ¿de Cuál de los siete Será mujer?
29
Entonces Respondió Jesús y les
dijo: --Erráis porque no conocéis las Escrituras, ni tampoco el poder de Dios;
30
porque en la Resurrección no se
casan ni se dan en casamiento, sino que son como los ángeles que Están en el
cielo.
31
Y acerca de la Resurrección de
los muertos, ¿no habéis Leído lo que os fue dicho por Dios?
32
Yo soy el Dios de Abraham, el
Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
33
Al Oír esto, las multitudes
estaban Atónitas de su doctrina.
34
Entonces los fariseos, al Oír que
Había hecho callar a los saduceos, se reunieron de Común acuerdo.
35
Uno de ellos, intérprete de la
ley, Preguntó para probarle:
36
--Maestro, ¿Cuál es el gran
mandamiento de la ley?
37
Jesús le dijo: --Amarás al Señor
tu Dios con todo tu Corazón y con toda tu alma y con toda tu mente.
38
Este es el grande y el primer
mandamiento.
39
Y el segundo es semejante a él:
Amarás a tu Prójimo como a ti mismo.
40
De estos dos mandamientos
dependen toda la Ley y los Profetas.
41
Habiéndose reunido los fariseos,
Jesús les Preguntó
42
diciendo: --¿Qué Pensáis acerca
del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: --De David.
43
El les dijo: --Entonces, ¿Cómo es
que David, mediante el Espíritu, le llama Señor? Pues dice:
44
Dijo el Señor a mi Señor:
"Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies."
45
Pues, si David le llama Señor,
¿Cómo es su hijo?
46
Nadie le Podía responder palabra,
ni nadie se Atrevió desde aquel Día a preguntarle Más.
1
Entonces Habló Jesús a la
multitud y a sus Discípulos,
2
diciendo: "Los escribas y los
fariseos Están sentados en la Cátedra de Moisés.
3
Así que, todo lo que os digan
hacedlo y guardadlo; pero no Hagáis Según sus obras, porque ellos dicen y no
hacen.
4
Atan cargas pesadas y Difíciles
de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos mismos no
las quieren mover ni aun con el dedo.
5
Más bien, hacen todas sus obras
para ser vistos por los hombres. Ellos ensanchan sus filacterias y alargan los
flecos de sus mantos.
6
Aman los primeros asientos en los
banquetes y las primeras sillas en las sinagogas,
7
las salutaciones en las plazas y
el ser llamados por los hombres: Rabí, Rabí.
8
"Pero vosotros, no Seáis llamados
Rabí; porque uno solo es vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos.
9
Y no llaméis a nadie vuestro
Padre en la tierra, porque vuestro Padre que Está en los cielos es uno solo.
10
Ni os llaméis Guía, porque
vuestro Guía es uno solo, el Cristo.
11
Pero el que es mayor entre
vosotros Será vuestro siervo;
12
porque el que se enaltece Será
humillado, y el que se humilla Será enaltecido.
13
"¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos, Hipócritas! Porque Cerráis el reino de los cielos delante de los
hombres. Pues vosotros no Entráis, ni Dejáis entrar a los que Están entrando.
14
¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos, Hipócritas! Porque Devoráis las casas de viudas y como pretexto hacéis
largas oraciones. ¡Por esto recibiréis mayor Condenación!
15
"¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos, Hipócritas! Porque recorréis mar y tierra para hacer un solo
prosélito; y cuando lo Lográis, le hacéis un hijo del infierno dos veces Más que
vosotros.
16
"¡Ay de vosotros, Guías ciegos!
Pues Decís: 'Si uno jura por el santuario, no significa nada; pero si jura por
el oro del santuario, queda bajo Obligación.'
17
¡Necios y ciegos! ¿Cuál es Más
importante: el oro o el santuario que santifica al oro?
18
O Decís: 'Si uno jura por el
altar, no significa nada; pero si jura por la ofrenda que Está sobre el altar,
queda bajo Obligación.'
19
¡Ciegos! ¿Cuál es Más importante:
la ofrenda o el altar que santifica a la ofrenda?
20
Por tanto, el que jura por el
altar, jura por el altar y por todo lo que Está sobre él.
21
Y el que jura por el santuario,
jura por el santuario y por aquel que habita en él.
22
Y el que jura por el cielo, jura
por el trono de Dios y por aquel que Está sentado sobre él.
23
"¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos, Hipócritas! Porque Entregáis el diezmo de la menta, del eneldo y del
comino; pero habéis omitido lo Más importante de la ley, a saber, el juicio, la
misericordia y la fe. Era necesario hacer estas cosas sin omitir aquéllas.
24
¡Guías ciegos, que Coláis el
mosquito pero Tragáis el camello!
25
"¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos, Hipócritas! Porque Limpiáis lo de afuera del vaso o del plato, pero
por dentro Están llenos de robo y de desenfreno.
26
¡Fariseo ciego! ¡Limpia primero
el interior del vaso para que también el exterior se haga limpio!
27
"¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos, Hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados que, a la
verdad, se muestran hermosos por fuera; pero por dentro Están llenos de huesos
de muertos y de toda impureza.
28
Así también vosotros, a la
verdad, por fuera os Mostráis justos a los hombres; pero por dentro Estáis
llenos de Hipocresía e iniquidad.
29
"¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos, Hipócritas! Porque Edificáis los sepulcros de los profetas y Adornáis
los monumentos de los justos,
30
y Decís: 'Si hubiéramos vivido en
los Días de nuestros padres, no Habríamos sido sus Cómplices en la sangre de los
profetas.'
31
Así dais testimonio contra
vosotros mismos de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.
32
¡Colmad también vosotros la
medida de vuestros padres!
33
"¡Serpientes! ¡Generación de
Víboras! ¿Cómo os escaparéis de la Condenación del infierno?
34
Por tanto, mirad; yo os Envío
profetas, sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a
otros azotaréis en vuestras sinagogas y perseguiréis de ciudad en ciudad,
35
de manera que venga sobre
vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la
sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien
matasteis entre el santuario y el altar.
36
De cierto os digo, que todo esto
Recaerá sobre esta Generación.
37
"¡Jerusalén, Jerusalén, que matas
a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar
a tus hijos, Así como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no
quisiste!
38
He Aquí, vuestra casa os es
dejada desierta,
39
porque os digo que desde ahora no
me veréis Más hasta que Digáis: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!"
1
Cuando Jesús Salió y se iba del
templo, se le acercaron sus Discípulos para mostrarle los edificios del templo.
2
Y él respondiendo les dijo: --¿No
veis todo esto? De cierto os digo que Aquí no Quedará piedra sobre piedra que no
sea derribada.
3
Estando él sentado en el monte de
los Olivos, sus Discípulos se acercaron a él aparte, y le dijeron: --Dinos,
¿Cuándo Sucederán estas cosas? ¿Y qué señal Habrá de tu venida y del fin del
mundo?
4
Respondió Jesús y les dijo:
--Mirad que nadie os engañe;
5
porque muchos Vendrán en mi
nombre diciendo: "Yo soy el Cristo", y Engañarán a muchos.
6
Oiréis de guerras y de rumores de
guerras. Mirad que no os turbéis, porque es necesario que esto acontezca; pero
Todavía no es el fin.
7
Porque se Levantará Nación contra
Nación y reino contra reino. Habrá hambre y terremotos por todas partes.
8
Pues todas estas cosas son
principio de dolores.
9
Entonces os Entregarán a
Tribulación y os Matarán, y seréis aborrecidos por todas las naciones por causa
de mi nombre.
10
Entonces muchos Tropezarán; y se
Traicionarán unos a otros, y se Aborrecerán unos a otros.
11
Muchos falsos profetas se
Levantarán y Engañarán a muchos;
12
y por haberse multiplicado la
maldad, se Enfriará el amor de muchos.
13
Pero el que persevere hasta el
fin Será salvo.
14
Y este evangelio del reino Será
predicado en todo el mundo para testimonio a todas las razas, y luego Vendrá el
fin.
15
Por tanto, cuando Veáis
establecida en el lugar santo la Abominación desoladora, de la cual Habló el
profeta Daniel (el que lee, entienda),
16
entonces los que estén en Judea
huyan a los montes.
17
El que esté en la azotea no
descienda para sacar algo de su casa,
18
y el que esté en el campo no
vuelva Atrás a tomar su manto.
19
¡Ay de las mujeres que estén
encintas y de las que Críen en aquellos Días!
20
Orad, pues, que vuestra huida no
sea en invierno ni en Sábado;
21
porque entonces Habrá gran
Tribulación como no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni Habrá
Jamás.
22
Si aquellos Días no fuesen
acortados, no se Salvaría nadie; pero por causa de los escogidos, aquellos Días
Serán acortados.
23
Entonces, si alguien os dice:
"Mirad, Aquí Está el Cristo", o "Está Acá", no le Creáis.
24
Porque se Levantarán falsos
cristos y falsos profetas, y Darán grandes señales y maravillas de tal manera
que Engañarán, de ser posible, aun a los escogidos.
25
¡Mirad! Os lo he dicho de
antemano.
26
Así que, si os dicen: "Mirad,
Está en el desierto", no Salgáis; o "Mirad, Está en las habitaciones
interiores", no lo Creáis.
27
Porque Así como el Relámpago sale
del oriente y se muestra hasta el occidente, Así Será la venida del Hijo del
Hombre.
28
Porque donde esté el Cadáver,
Allí se Juntarán los buitres.
29
Pero inmediatamente después de la
Tribulación de aquellos Días, el sol se Oscurecerá, y la luna no Dará su
resplandor. Las estrellas Caerán del cielo y los poderes de los cielos Serán
sacudidos.
30
Entonces se Manifestará la señal
del Hijo del Hombre en el cielo, y en ese tiempo Harán duelo todas las tribus de
la tierra, y Verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con
poder y gran gloria.
31
El Enviará a sus ángeles con un
gran sonar de trompeta, y ellos Reunirán a los escogidos de él de los cuatro
vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
32
De la higuera aprended la
Analogía: Cuando su rama ya Está tierna y brotan sus hojas, sabéis que el verano
Está cerca.
33
Así también vosotros, cuando
Veáis todas estas cosas, sabed que Está cerca, a las puertas.
34
De cierto os digo que no Pasará
esta Generación hasta que todas estas cosas sucedan.
35
El cielo y la tierra Pasarán,
pero mis palabras no Pasarán.
36
Pero acerca de aquel Día y hora,
nadie sabe; ni siquiera los ángeles de los cielos, ni aun el Hijo, sino Sólo el
Padre.
37
Porque como en los Días de Noé,
Así Será la venida del Hijo del Hombre.
38
Pues como en aquellos Días antes
del diluvio estaban comiendo y bebiendo, Casándose y Dándose en casamiento hasta
el Día en que Noé Entró en el arca,
39
y no se dieron cuenta hasta que
vino el diluvio y se los Llevó a todos, Así Será también la venida del Hijo del
Hombre.
40
En aquel entonces Estarán dos en
el campo; el uno Será tomado, y el otro Será dejado.
41
Dos mujeres Estarán moliendo en
un molino; la una Será tomada, y la otra dejada.
42
Velad, pues, porque no sabéis en
qué Día viene vuestro Señor.
43
Pero sabed esto: Si el dueño de
casa hubiera sabido a qué hora Habría de venir el Ladrón, Habría velado y no
Habría dejado que forzaran la entrada a su casa.
44
Por tanto, estad preparados
también vosotros, porque a la hora que no Pensáis, Vendrá el Hijo del Hombre.
45
¿Quién, pues, es el siervo fiel y
prudente, a quien su señor le puso sobre los criados de su casa, para que les
diera alimentos a su debido tiempo?
46
Bienaventurado Será aquel siervo
a quien, cuando su señor venga, le encuentre haciéndolo Así.
47
De cierto os digo que le Pondrá
sobre todos sus bienes.
48
Pero si aquel siervo malvado dice
en su Corazón: "Mi señor tarda";
49
y si comienza a golpear a sus
consiervos, y si come y bebe con los borrachos,
50
el señor de aquel siervo Vendrá
en el Día que no espera y a la hora que no sabe,
51
y le Castigará duramente y le
Asignará lugar con los Hipócritas. Allí Habrá llanto y crujir de dientes.
1
Entonces, el reino de los cielos
Será semejante a diez Vírgenes que tomaron sus Lámparas y salieron a recibir al
novio.
2
Cinco de ellas eran insensatas, y
cinco prudentes.
3
Cuando las insensatas tomaron sus
Lámparas, no tomaron consigo aceite;
4
pero las prudentes tomaron aceite
en sus vasijas, juntamente con sus Lámparas.
5
Y como tardaba el novio, todas
cabecearon y se quedaron dormidas.
6
A la media noche se Oyó gritar:
"¡He Aquí el novio! ¡Salid a recibirle!"
7
Entonces, todas aquellas Vírgenes
se levantaron y alistaron sus Lámparas.
8
Y las insensatas dijeron a las
prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras Lámparas se apagan."
9
Pero las prudentes respondieron
diciendo: "No, no sea que nos falte a nosotras y a vosotras; id, Más bien, a los
vendedores y comprad para vosotras mismas."
10
Mientras ellas iban para comprar,
Llegó el novio; y las preparadas entraron con él a la boda, y se Cerró la
puerta.
11
Después vinieron también las
otras Vírgenes diciendo: "¡Señor, señor, ábrenos!"
12
Pero él respondiendo dijo: "De
cierto os digo que no os conozco."
13
Velad, pues, porque no sabéis ni
el Día ni la hora.
14
Porque el reino de los cielos
Será semejante a un hombre que al emprender un viaje largo, Llamó a sus siervos
y les Entregó sus bienes.
15
A uno dio cinco talentos, a otro
dos, y a otro, uno. A cada uno dio conforme a su capacidad y se fue lejos.
16
Inmediatamente, el que Había
recibido cinco talentos se fue, Negoció con ellos y Ganó otros cinco talentos.
17
De la misma manera, el que Había
recibido dos Ganó también otros dos.
18
Pero el que Había recibido uno
fue y Cavó en la tierra, y Escondió el dinero de su señor.
19
Después de mucho tiempo, vino el
señor de aquellos siervos y Arregló cuentas con ellos.
20
Cuando se Presentó el que Había
recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos y dijo: "Señor, me
entregaste cinco talentos; he Aquí he ganado otros cinco talentos."
21
Su señor le dijo: "Bien, siervo
bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo
de tu señor."
22
Y cuando se Presentó el que Había
recibido dos talentos, dijo: "Señor, me entregaste dos talentos; he Aquí he
ganado otros dos talentos."
23
Su señor le dijo: "Bien, siervo
bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo
de tu señor."
24
Pero cuando se Presentó el que
Había recibido un talento, dijo: "Señor, yo te conozco que eres un hombre duro,
que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.
25
Y como tuve miedo, fui y Escondí
tu talento en la tierra. Aquí tienes lo que es tuyo."
26
Su señor Respondió y le dijo:
"¡Siervo malo y perezoso! ¿Sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no
Esparcí?
27
Por lo tanto, Debías haber
entregado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, Habría recibido lo que es
Mío con los intereses.
28
Por tanto, quitadle el talento y
dadlo al que tiene diez talentos.
29
Porque a todo el que tiene le
Será dado, y Tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene le
Será quitado.
30
Al siervo Inútil echadlo en las
tinieblas de afuera." Allí Habrá llanto y crujir de dientes.
31
Cuando el Hijo del Hombre venga
en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se Sentará sobre el trono de
su gloria;
32
y todas las naciones Serán
reunidas delante de él. El Separará los unos de los otros, como cuando el pastor
separa las ovejas de los cabritos;
33
y Pondrá las ovejas a su derecha,
y los cabritos a su izquierda.
34
Entonces el Rey Dirá a los de su
derecha: "¡Venid, benditos de mi Padre! Heredad el reino que ha sido preparado
para vosotros desde la Fundación del mundo.
35
Porque tuve hambre, y me disteis
de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis;
36
estuve desnudo, y me vestisteis;
enfermo, y me visitasteis; estuve en la Cárcel, y vinisteis a Mí."
37
Entonces los justos le
Responderán diciendo: "Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o
sediento y te dimos de beber?
38
¿Cuándo te vimos forastero y te
recibimos, o desnudo y te vestimos?
39
¿Cuándo te vimos enfermo, o en la
Cárcel, y fuimos a ti?"
40
Y respondiendo el Rey les Dirá:
"De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos Más
pequeños, a Mí me lo hicisteis."
41
Entonces Dirá también a los de su
izquierda: "Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y
sus ángeles.
42
Porque tuve hambre, y no me
disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
43
fui forastero, y no me
recibisteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la Cárcel, y no me
visitasteis."
44
Entonces le Responderán: "Señor,
¿Cuándo te vimos hambriento, o sediento, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en
la Cárcel, y no te servimos?"
45
Entonces les Responderá diciendo:
"De cierto os digo, que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos Más pequeños,
tampoco lo hicisteis a Mí."
46
Entonces Irán éstos al tormento
eterno, y los justos a la vida eterna.
1
Aconteció que, cuando Jesús
Terminó todas estas palabras, dijo a sus Discípulos:
2
"Sabéis que después de dos Días
se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre va a ser entregado para ser
crucificado."
3
Entonces los principales
sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del sumo
sacerdote, que se llamaba Caifás,
4
y consultaron entre Sí para
prender a Jesús por engaño y matarle.
5
Pero Decían: "No lo hagamos en la
fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo."
6
Estando Jesús en Betania, en casa
de Simón el leproso,
7
vino a él una mujer trayendo un
frasco de alabastro con perfume de gran precio, y lo Derramó sobre la cabeza de
Jesús mientras estaba sentado a la mesa.
8
Al verlo, sus Discípulos se
indignaron y dijeron: --¿Para qué este desperdicio?
9
Porque esto Podría haberse
vendido a un gran precio y haberse dado a los pobres.
10
Como Jesús se dio cuenta, les
dijo: --¿Por qué Molestáis a la mujer? Pues ha hecho una buena obra conmigo.
11
Porque siempre tenéis a los
pobres con vosotros, pero a Mí no siempre me tenéis.
12
Porque al derramar este perfume
sobre mi cuerpo, ella lo hizo para prepararme para la sepultura.
13
De cierto os digo que dondequiera
que este evangelio sea predicado en todo el mundo, también Será contado lo que
esta mujer ha hecho, para memoria de ella.
14
Entonces, uno de los doce, que se
llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes
15
y les dijo: --¿Qué me queréis
dar? Y yo os lo entregaré. Ellos le asignaron treinta piezas de plata;
16
y desde entonces él buscaba la
oportunidad para entregarle.
17
El primer Día de la fiesta de los
panes sin levadura, los Discípulos se acercaron a Jesús diciendo: --¿Dónde
quieres que te hagamos los preparativos para comer la Pascua?
18
El dijo: --Id a la ciudad, a
cierto hombre, y decidle: "El Maestro dice: 'Mi tiempo Está cerca; en tu casa
voy a celebrar la Pascua con mis Discípulos.'"
19
Los Discípulos hicieron como
Jesús les Mandó y prepararon la Pascua.
20
Al atardecer, él estaba sentado a
la mesa con los doce,
21
y mientras Comían, dijo: --De
cierto os digo que uno de vosotros me va a entregar.
22
Entristecidos en gran manera,
comenzaron a preguntarle, uno por uno: --¿Acaso seré yo, Señor?
23
Entonces respondiendo él dijo:
--El que mete la mano conmigo en el plato, éste me Entregará.
24
A la verdad, el Hijo del Hombre
va, tal como Está escrito de él. Pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado
el Hijo del Hombre! Bueno le fuera a aquel hombre no haber nacido.
25
Y respondiendo Judas, el que le
entregaba, dijo: --¿Acaso seré yo, Maestro? Le dijo: --Tú lo has dicho.
26
Mientras ellos Comían, Jesús Tomó
pan y lo bendijo; lo Partió y lo dio a sus Discípulos, y dijo: --Tomad; comed.
Esto es mi cuerpo.
27
Tomando la copa, y habiendo dado
gracias, les dio diciendo: --Bebed de ella todos;
28
porque esto es mi sangre del
pacto, la cual es derramada para el Perdón de pecados para muchos.
29
Pero os digo que desde ahora no
beberé Más de este fruto de la vid, hasta aquel Día cuando lo beba nuevo con
vosotros en el reino de mi Padre.
30
Y después de cantar un himno,
salieron al monte de los Olivos.
31
Entonces Jesús les dijo: --Todos
vosotros os escandalizaréis de Mí esta noche, porque Está escrito: Heriré al
Pastor, y las ovejas del rebaño Serán dispersadas.
32
Pero después de haber resucitado,
iré delante de vosotros a Galilea.
33
Respondiéndole Pedro dijo:
--Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.
34
Jesús le dijo: --De cierto te
digo que esta noche, antes que el gallo cante, Tú me Negarás tres veces.
35
Pedro le dijo: --Aunque me sea
necesario morir contigo, Jamás te negaré. Y todos los Discípulos dijeron lo
mismo.
36
Entonces Llegó Jesús con ellos a
un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a los Discípulos: --Sentaos Aquí, hasta
que yo vaya Allá y ore.
37
Tomó consigo a Pedro y a los dos
hijos de Zebedeo, y Comenzó a entristecerse y a angustiarse.
38
Entonces les dijo: --Mi alma Está
muy triste, hasta la muerte. Quedaos Aquí y velad conmigo.
39
Pasando un poco Más adelante, se
Postró sobre su rostro, orando y diciendo: --Padre Mío, de ser posible, pase de
Mí esta copa. Pero, no sea como yo quiero, sino como Tú.
40
Volvió a sus Discípulos y los
Halló durmiendo, y dijo a Pedro: --¿Así que no habéis podido velar ni una sola
hora conmigo?
41
Velad y orad, para que no entréis
en Tentación. El Espíritu, a la verdad, Está dispuesto; pero la carne es débil.
42
Por segunda vez se Apartó y Oró
diciendo: --Padre Mío, si no puede pasar de Mí esta copa sin que yo la beba,
Hágase tu voluntad.
43
Cuando Volvió otra vez, los Halló
durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño.
44
Dejándolos, se Apartó de nuevo y
Oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
45
Entonces Volvió a sus Discípulos
y les dijo: --¿Todavía Estáis durmiendo y descansando? He Aquí la hora Está
cerca, y el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de pecadores.
46
¡Levantaos, vamos! He Aquí Está
cerca el que me entrega.
47
Mientras él Aún hablaba, vino
Judas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de
parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.
48
El que le entregaba les Había
dado señal diciendo: "Al que yo bese, ése es. Prendedle."
49
De inmediato se Acercó a Jesús y
dijo: --¡Te saludo, Rabí! Y le Besó.
50
Pero Jesús le dijo: --Amigo, haz
lo que viniste a hacer. Entonces ellos se acercaron, echaron mano a Jesús y le
prendieron.
51
Y he Aquí uno de los que estaban
con Jesús Extendió su mano, Sacó su espada, y golpeando a un siervo del sumo
sacerdote le Cortó la oreja.
52
Entonces Jesús le dijo: --Vuelve
tu espada a su lugar, porque todos los que toman espada, a espada Perecerán.
53
¿O piensas que no puedo invocar a
mi Padre y que él no me Daría ahora mismo Más de doce legiones de ángeles?
54
Entonces, ¿Cómo se Cumplirían las
Escrituras de que es necesario que suceda de esta manera?
55
En ese momento Jesús dijo a la
multitud: --¿Como contra un asaltante habéis salido con espadas y palos para
prenderme? Cada Día me sentaba enseñando en el templo, y no me prendisteis.
56
Pero todo esto ha ocurrido para
que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los Discípulos le
abandonaron y huyeron.
57
Los que Habían prendido a Jesús
le llevaron ante Caifás, el sumo sacerdote, donde los escribas y los ancianos se
Habían reunido.
58
Y Pedro le Seguía de lejos hasta
el patio de la casa del sumo sacerdote. Habiéndose metido adentro, estaba
sentado con los guardias para ver Cómo terminaba aquello.
59
Los principales sacerdotes, los
ancianos y todo el Sanedrín buscaban falso testimonio contra Jesús, para que le
entregaran a muerte.
60
Pero no lo hallaron, a pesar de
que se presentaron muchos testigos falsos. Por fin se presentaron dos,
61
y dijeron: --Este dijo: "Puedo
derribar el templo de Dios y edificarlo en tres Días."
62
Se Levantó el sumo sacerdote y le
dijo: --¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?
63
Pero Jesús callaba. Y el sumo
sacerdote le dijo: --¡Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si Tú eres
el Cristo, el Hijo de Dios!
64
Jesús le dijo: --Tú lo has dicho.
Además os digo: De Aquí en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la
diestra del Poder, y viniendo en las nubes
65
Entonces el sumo sacerdote Rasgó
su vestidura diciendo: --¡Ha blasfemado! ¿Qué Más necesidad tenemos de testigos?
He Aquí, ahora mismo, vosotros habéis Oído la blasfemia.
66
¿Qué os parece? Y ellos
respondiendo dijeron: --¡Es reo de muerte!
67
Entonces le escupieron en la cara
y le dieron de puñetazos, y otros le dieron bofetadas,
68
diciendo: --¡Profetízanos,
Cristo! ¿Quién es el que te Golpeó?
69
Pedro estaba sentado afuera en el
patio, y se le Acercó una criada diciendo: --¡Tú también estabas con Jesús el
galileo!
70
Pero él Negó delante de todos
diciendo: --No sé lo que dices.
71
Pero cuando él Salió a la puerta,
otra criada le vio y dijo a los que estaban Allí: --Este estaba con Jesús de
Nazaret.
72
Y otra vez Negó con juramento:
--Yo no conozco al hombre.
73
Y poco después se acercaron los
que estaban por Allí y dijeron a Pedro: --Verdaderamente, Tú también eres de
ellos, porque aun tu modo de hablar te descubre.
74
Entonces Comenzó a maldecir y a
jurar: --¡No conozco al hombre! En seguida Cantó el gallo,
75
y Pedro se Acordó de las palabras
de Jesús que Había dicho: "Antes que cante el gallo, Tú me Negarás tres veces."
Y saliendo fuera, Lloró amargamente.
1
Al amanecer, todos los
principales sacerdotes y los ancianos del pueblo tomaron consejo contra Jesús
para entregarle a muerte.
2
Y después de atarlo, le llevaron
y le entregaron al procurador Pilato.
3
Entonces Judas, el que le Había
entregado, al ver que era condenado, Sintió remordimiento y Devolvió las treinta
piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,
4
diciendo: --Yo he pecado
entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: --¿Qué nos importa a nosotros?
¡Es asunto tuyo!
5
Entonces él, arrojando las piezas
de plata dentro del santuario, se Apartó, se fue y se Ahorcó.
6
Los principales sacerdotes,
tomando las piezas de plata, dijeron: --No es Lícito ponerlas en el tesoro de
las ofrendas, porque es precio de sangre.
7
Y habiendo tomado acuerdo,
compraron con ellas el campo del Alfarero, para sepultura de los extranjeros.
8
Por eso aquel campo se llama
Campo de Sangre, hasta el Día de hoy.
9
Entonces se Cumplió lo que fue
dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de
plata, precio del apreciado, Según el precio fijado por los hijos de Israel;
10
y las dieron para el campo del
Alfarero, como me Ordenó el Señor.
11
Jesús estuvo de pie en presencia
del procurador, y el procurador le Preguntó diciendo: --¿Eres Tú el rey de los
Judíos? Jesús le dijo: --Tú lo dices.
12
Y siendo acusado por los
principales sacerdotes y por los ancianos, no Respondió nada.
13
Entonces Pilato le dijo: --¿No
oyes Cuántas cosas testifican contra ti?
14
El no le Respondió ni una
palabra, de manera que el procurador se maravillaba mucho.
15
En la fiesta, el procurador
acostumbraba soltar al pueblo un preso, el que quisieran.
16
Tenían en aquel entonces un preso
famoso que se llamaba Barrabás.
17
Estando ellos reunidos, Pilato
les dijo: --¿A Cuál queréis que os suelte? ¿A Barrabás o a Jesús, llamado el
Cristo?
18
Porque Sabía que por envidia le
Habían entregado.
19
Mientras él estaba sentado en el
tribunal, su esposa le Mandó a decir: "No tengas nada que ver con ese justo,
porque hoy he sufrido muchas cosas en sueños por causa de él."
20
Entonces los principales
sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás
y que dieran muerte a Jesús.
21
Y respondiendo el procurador les
dijo: --¿A Cuál de los dos queréis que os suelte? Ellos dijeron: --¡A Barrabás!
22
Pilato les dijo: --¿Qué, pues,
haré con Jesús, llamado el Cristo? Todos dijeron: --¡Sea crucificado!
23
Y el procurador les dijo: --Pues,
¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun Más fuerte diciendo: --¡Sea
crucificado!
24
Y cuando Pilato se dio cuenta de
que no se lograba nada, sino que Sólo se Hacía Más alboroto, Tomó agua y se Lavó
las manos delante de la multitud, diciendo: --¡Yo soy inocente de la sangre de
éste! ¡Será asunto vuestro!
25
Respondió todo el pueblo y dijo:
--¡Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos!
26
Entonces les Soltó a Barrabás; y
después de haber azotado a Jesús, le Entregó para que fuese crucificado.
27
Entonces los soldados del
procurador llevaron a Jesús al Pretorio y reunieron a toda la Compañía alrededor
de él.
28
Después de desnudarle, le echaron
encima un manto de escarlata.
29
Habiendo entretejido una corona
de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha pusieron una
caña. Se arrodillaron delante de él y se burlaron de él, diciendo: --¡Viva, rey
de los Judíos!
30
Y escupiendo en él, tomaron la
caña y le golpeaban la cabeza.
31
Y cuando se Habían burlado de él,
le quitaron el manto, le pusieron sus propios vestidos y le llevaron para
crucificarle.
32
Mientras Salían, hallaron a un
hombre de Cirene llamado Simón. A éste le obligaron a cargar la cruz de Jesús.
33
Cuando llegaron al lugar que se
llama Gólgota, que significa lugar de la Calavera,
34
le dieron a beber vino mezclado
con ajenjo; pero cuando lo Probó, no lo quiso beber.
35
Después de crucificarle,
repartieron sus vestidos, echando suertes.
36
Y sentados, le guardaban Allí.
37
Pusieron sobre su cabeza su
Acusación escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDIOS.
38
Entonces crucificaron con él a
dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.
39
Los que pasaban le insultaban,
meneando sus cabezas
40
y diciendo: --Tú que derribas el
templo y en tres Días lo edificas, ¡Sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y
desciende de la cruz!
41
De igual manera, aun los
principales sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él,
y Decían:
42
--A otros Salvó; a Sí mismo no se
puede salvar. ¿Es rey de Israel? ¡Que descienda ahora de la cruz, y creeremos en
él!
43
Ha confiado en Dios. Que lo libre
ahora si le quiere, porque dijo: "Soy Hijo de Dios."
44
También los ladrones que estaban
crucificados con él le injuriaban de la misma manera.
45
Desde la sexta hora Descendió
oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena.
46
Como a la hora novena Jesús
Exclamó a gran voz diciendo: --¡Elí, Elí! ¿Lama sabactani? --que significa: Dios
Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?--
47
Cuando algunos de los que estaban
Allí le oyeron, Decían: --Este hombre llama a Elías.
48
Y de inmediato uno de ellos
Corrió, Tomó una esponja, la Llenó de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba
de beber.
49
Pero otros Decían: --Deja, veamos
si viene Elías a salvarlo.
50
Pero Jesús Clamó otra vez a gran
voz y Entregó el Espíritu.
51
Y he Aquí, el velo del templo se
Rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra Tembló, y las rocas se partieron.
52
Se abrieron los sepulcros, y
muchos cuerpos de hombres santos que Habían muerto se levantaron;
53
y salidos de los sepulcros
después de la Resurrección de él, fueron a la santa ciudad y aparecieron a
muchos.
54
Y cuando el Centurión y los que
con él guardaban a Jesús vieron el terremoto y las cosas que Habían sucedido,
temieron en gran manera y dijeron: --¡Verdaderamente éste era Hijo de Dios!
55
Estaban Allí muchas mujeres
mirando desde lejos. Ellas Habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole.
56
Entre ellas se encontraban María
Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de
Zebedeo.
57
Al atardecer, vino un hombre rico
de Arimatea llamado José, quien también Había sido Discípulo de Jesús.
58
Este se Presentó a Pilato y Pidió
el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato Mandó que se le diese.
59
José Tomó el cuerpo, lo Envolvió
en una Sábana limpia
60
y lo puso en su sepulcro nuevo,
que Había labrado en la peña. Luego hizo rodar una gran piedra a la entrada del
sepulcro, y se fue.
61
Estaban Allí María Magdalena y la
otra María, sentadas delante
62
Al Día siguiente, esto es,
después de la Preparación, los principales sacerdotes y los fariseos se
reunieron ante Pilato,
63
diciendo: --Señor, nos acordamos
que mientras Aún Vivía, aquel engañador dijo: "Después de tres Días resucitaré."
64
Manda, pues, que se asegure el
sepulcro hasta el tercer Día, no sea que sus Discípulos vengan y roben el
Cadáver, y digan al pueblo: "Ha resucitado de los muertos." Y el último fraude
Será peor que el primero.
65
Pilato les dijo: --Tenéis tropas
de guardia. Id y aseguradlo
66
Ellos fueron, y habiendo sellado
la piedra, aseguraron el sepulcro con la guardia.
1
Después del Sábado, al amanecer
del primer Día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María para ver
el sepulcro.
2
Y he Aquí, hubo un gran
terremoto; porque el ángel
3
Su aspecto era
4
Los guardias temblaron por miedo
de él y quedaron
5
Y respondiendo el ángel dijo a
las mujeres: --No Temáis vosotras, porque sé que Buscáis a Jesús, quien fue
crucificado.
6
No Está Aquí, porque ha
resucitado, Así
7
E id de prisa y decid a sus
Discípulos que ha resucitado de entre los muertos. He Aquí va delante de
vosotros a Galilea. Allí le veréis. He Aquí os lo he dicho.
8
Entonces ellas salieron a toda
prisa
9
Y he Aquí, Jesús les Salió al
encuentro, diciendo: --¡Os saludo! Y Acercándose ellas, abrazaron sus pies y le
adoraron.
10
Entonces Jesús les dijo: --No Temáis. Id, dad las nuevas a mis hermanos, para
que vayan a Galilea. Allí me Verán.
11
Entre tanto que ellas iban, he
Aquí algunos de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales
sacerdotes de todas las cosas que Habían acontecido.
12
Ellos se reunieron en consejo con
los ancianos, y tomando mucho dinero se lo dieron a los soldados,
13
diciendo: "Decid: 'Sus Discípulos
vinieron de noche y lo robaron mientras nosotros Dormíamos.'
14
Y si esto llega a Oídos del
procurador, nosotros le persuadiremos y os evitaremos problemas."
15
Ellos tomaron el dinero e
hicieron
16
Pero los once Discípulos se
fueron a Galilea, al monte donde Jesús les Había mandado.
17
Cuando le vieron, le adoraron;
pero algunos dudaron.
18
Jesús se Acercó a ellos y les
Habló diciendo: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.
19
Por tanto, id y haced Discípulos
a todas las naciones, Bautizándoles en el nombre
20
y Enseñándoles que guarden todas
las cosas que os he mandado. Y he Aquí, yo estoy con vosotros todos los Días,
hasta el fin